12.11.10

Sobre el cambio de modelo económico en Cuba

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Una nota sobre el cambio del modelo económico en Cuba

En método dialéctico nos enseña que para efectos de análisis es necesario tener presente, en primer lugar, que todo movimiento en la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, es contradictorio, la totalidad es la contradicción. La contradicción tiene un carácter universal, está presente en todo, con sus leyes generales y la contradicción también tiene un carácter particular, tiene leyes y propiedades específicas. En esta dirección es que distinguimos el carácter universal de las contradicciones en el capitalismo de las contradicciones particulares. En nuestra terminología, el sistema económico contiene las contradicciones universales y generales y el modelo económico las contradicciones particulares y específicas; en lo relacionado con la producción, distribución y consumo de bienes y servicios o, si se quiere, en lo relacionado con la escasez o abundancia de productos y servicios.

Se ha reeditado recientemente la discusión sobre “modelo económico”. Esta vez para el caso de Cuba. En unas declaraciones del ex presidente de Cuba, Fidel Castro, emitidas en respuesta a la pregunta de un periodista judío-sionista, sobre la intencionalidad política de la exportación del “modelo cubano”. Según el periodista la afirmación de Fidel Castro fue que “el modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros”. Las noticias decían posteriormente que Fidel Castro, contra argumentaba expresando que lo que quiso decir era precisamente lo contrario, que el capitalismo no funcionaba.

Nosotros no vemos problema alguno en reconocer que el modelo cubano no funciona, si se entiende, que el modelo es el modo de concreción de un sistema económico, el socialista, en este caso. Si la terminología se quiere extender, también puede aplicarse a lo político: el modelo político puede no funcionar, pero ello no implica que el sistema no funcione.

La planificación centralizada por parte del Estado, ha sido concebida a partir del modelo soviético del socialismo, como una parte esencial, sine que non, del sistema socialista; con cierto grado de equivocación a nuestro juicio. La planificación estatal completamente centralizada es una propiedad del modelo socialista, no del sistema.

La característica esencial del sistema socialista, es la organización de la economía y la sociedad en base al principio del trabajo.

La premisa básica del socialismo es el inicio de un sistema económico en el que no exista la explotación del trabajo humano y en esta premisa fundamental de que ningún ser humano debe ser explotado, radica la igualdad que propugna el socialismo; y la igualdad socialista no es contradictoria con su principio de funcionamiento que establece la remuneración diferenciada al trabajo. Igualdad en el sentido de inexistencia de explotación para todos, pero diferenciación en el sentido de que la remuneración desigual al trabajo humano debe guiarse por el tipo de trabajo o especialización (por el tiempo de trabajo necesario para producir los conocimientos, habilidades y destrezas en cada ser humano, que es diferente de otros); la ética, los méritos, la experiencia, la idoneidad y destreza materializada en las obras ejecutadas; la capacidad para realizar las obras y el contexto del trabajo (mayores o menores riesgos o logística del trabajo).

Incluso, a contrapunto del modelo soviético que en el proceso fortaleció la intervención paralizante del Estado en la economía; en la teoría socialista tanto en el modelo como en el sistema, se deben sentar bases para que el Estado desaparezca como organismo social que promueve o defiende privilegios o intereses económicos, políticos y sociales de una clase o sector de la población. En la tendencia histórica, de acuerdo a la teoría socialista, debe iniciarse un proceso de disolución del Estado hasta reducirlo a su expresión de un ente administrativo de recursos públicos.

Cuando en Cuba se inician transformaciones que posibilitan que las personas desarrollen su iniciativa y recojan los productos de su propio esfuerzo, sin explotar a otras personas y redituando los servicios que prestan los servicios públicos, probablemente se altera el funcionamiento del modelo socialista, pero no el proceso de construcción del sistema socialista.

Cambiar el modelo, desde luego, puede convertirse si no se administra bien el cambio, en un cambio del sistema, como ocurrió en la extinta Unión Soviética. Pero el cambio del modelo, cuando este se agota o tiende a agotarse, es una necesidad, no es una opción. Es como una cirugía necesaria en medicina. El cambio en el modelo tiene el propósito de fortalecer y desarrollar el sistema; y la situación se presenta tanto para el sistema capitalista, como para el sistema socialista. El retraso en el cambio del modelo puede convertirse en un riesgo de sobrevivencia del sistema. A nuestro juicio lo que está sucediendo en Cuba es un cambio necesario en el modelo con el propósito de garantizar, fortalecer y desarrollar el sistema socialista.

EH, Octubre, 2010

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