13.8.08

Memorias de un Maestro de la Economía y la Política

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Un punto necesario de resaltar, a nuestro juicio, sobre el amplio y profundo aporte a la ciencia económica del Maestro Alonso Aguilar, en lo que conocemos, es que fué el primer economista latinoamericano en aplicar la teoría del mercado interno, expuesta por Lenin, en su obra El Desarrollo del Capitalismo en Rusia (1899). Un artículo que da testimonio de ello, fué escrito por Aguilar en 1951 (El mercado y el desarrollo) y la categoría del mercado ha sido uno de los elementos centrales de sus construcciones teóricas. La obra de Lenin, es determinante para comprender las leyes del desarrollo capitalista, aplicadas; es una continuidad de la teoría de la división del trabajo de Adam Smith, David Ricardo y de Marx que señala leyes del desenvolmiento de la economía mercantil y sus implicaciones políticas.

"El Maestro Alonso Aguilar Monteverde escribe sus memorias.

Incansable luchador social, por un México justo, equitativo y desarrollado.


Martes 01 de enero de 2008 num. 173

-Su gran pasión, ver un México menos desigual socialmente hablando.

-Casi 50 años, su Magisterio de economía política, en la UNAM. Compañero y amigo de los grandes revolucionarios de América Latina, de Asia y África.

-En su juventud luchó al lado del General Lázaro Cárdenas, en el Movimiento de Liberación Nacional, en los años “sesentas”.

El Maestro Alonso Aguilar Monteverde escribe sus memorias; han sido seis décadas de lucha política y social por el surgimiento de un México libre y justo, las que ha vivido desde su primera juventud.

Infatigable luchador social y político, maestro universitario distinguido, formador de numerosas generaciones de economistas, nunca ha perdido la brújula, ni claudicado de sus ideas revolucionarias.

El maestro Alonso Aguilar ha desarrollado también una obra editorial notable, siempre yendo a lo más profundo de los asuntos mexicanos e internacionales, pero también apoyando infatigablemente la lucha por la liberación económica y social del pueblo mexicano; tanto así que estuvo al lado del entonces ya ex Presidente Lázaro Cárdenas, en los años sesentas, en la fundación del Movimiento de Liberación Nacional, en octubre de 1963.

Desarrollando una actividad intelectual, política, educativa y cultural intensa e infatigable, por las páginas de las memorias del maestro Alonso Aguilar, que el denomina “Por un México libre y menos injusto”, aparecen los personajes más significativos de la vida de México en lo político y en lo cultural, lo mismo presidentes de la República, pintores, escultores, periodistas, activistas políticos, que llenaron entonces las páginas de los periódicos y de los libros editados en México; lo mismo Diego Rivera, que el General Cárdenas, que José Vasconcelos, Narciso Bassols, Víctor Manuel Villaseñor y José Iturriaga, Luis Echeverría, Miguel Alemán, Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos.

En lo internacional cita lo mismo a Fidel Castro, con quien tuvo varios encuentros, lo mismo que con el Che Guevara; y numerosos personajes extranjeros que por entonces desfilaron por nuestro país o que el mismo Alonso Aguilar tuvo oportunidad de encontrar en sus numerosos viajes al extranjero, lo mismo a China que a Francia y Alemania, a Estados Unidos y a Centro y Sudamérica.

Relata pasajes interesantísimos del mundo que le toco vivir en su juventud: la Segunda Guerra Mundial, con las repercusiones que tuvo en México, el marcatismo, y sus reflejos en México, los problemas económicos del país y las difíciles relaciones internacionales de México, las presiones norteamericanas sobre la nación, con motivo del surgimiento de la Revolución Cubana y el triunfo de Fidel Castro.

Alonso Aguilar Monteverde, un joven intelectual mexicano, maestro universitario y luchador social, que entrego su vida al servicio de las mejores causas del pueblo mexicano.

Con una mente prodigiosa y una actividad intensa, no hay persona ni grupo importante de entonces, con los que Alonso Aguilar Monteverde no haya tenido contacto.

Testigo y actor de un México en formación después de la Revolución Mexicana, relata hechos que fueron decisivos para la vida de nuestro país y que explica con toda claridad los tiempos que vivimos ahora.

Habiendo tenido relación el maestro Alonso Aguilar con los más grandes economistas y pensadores de su tiempo como la señora Joan Robinsón, de Inglaterra, Charles Bettelheim, de Francia y Oscar Lange, de Polonia, entre muchos otros, también se entrevistó entonces con el Primer Ministro de China Chou En Lai, quien era el operador político de Mao Tse-tung.

La relación del abogado y economista Alonso Aguilar Monteverde con el General Lázaro Cárdenas, ya en su carácter de ex Presidente de la República, fue muy intensa y activa en lo político; y la relación del mismo Alonso Aguilar con el maestro Narciso Bassols Batalla, también fue muy estrecha, amistosa y respetuosa; podría decirse que estos dos hombres fueron muy significativos en la vida intelectual, política y social del maestro Alonso Aguilar Monteverde.

Cualquiera que este interesado en saber que paso en México en las últimas seis décadas del Siglo XX, tendría muchas respuestas en este más reciente libro del maestro Alonso Aguilar Monteverde “Por un México libre y menos injusto”; un libro que es la continuación y la culminación de muchos otros como “El milagro Mexicano”, de los años sesentas, del que fue coautor con otros distinguidos economistas e intelectuales como fueron Fernando Carmona, Jorge Carrión y Guillermo Montaño, y también “México Riqueza y Miseria”, unos de los primeros grandes estudios que revelaron con bases científicas la verdadera situación de desigualdad y de atraso, de la Nación Mexicana.

También ha dedicado mucho tiempo y esfuerzo Alonso Aguilar Monteverde a la lucha por la unidad económica, política y social de América Latina podría decirse que fue uno de los pioneros del Siglo XX en esta lucha que ahora ha tomado mayor sentido y necesidad de realización.

Alonso Aguilar, a sus 80 años de vida ha acumulado una experiencia única en el campo de las ideas sobre los asuntos económicos y sociales de nuestro país, así como en los temas políticos; su pensamiento es más claro que nunca y su orientación es la misma que ha mantenido desde su primera juventud; ahora contempla triunfos de las acciones que él realizó junto con muchos hombres y mujeres de su tiempo, y señala para las nuevas generaciones, las metas que ahora se deben alcanzar, para el bien de nuestro país.

EL PENSAMIENTO ECONOMICO Y SOCIAL DE ALONSO AGUILAR MONTEVERDE

Así se explica el propio Alonso Aguilar Monteverde, al iniciar sus memorias:

Introducción

Desde hace ya algunos años, y sobre todo desde que cumplí los setenta de edad, algunos compañeros de trabajo y amigos me sugirieron escribir acerca de ciertos aspectos de mi vida sobre los que, pensaban, podía ser interesante y útil recapitular; y otras personas me preguntaban si proyectaba yo escribir sobre algunas experiencias.

En general siempre respondí que mi vida había sido sencilla y probablemente no tenía algo especial que interesara a los demás. Un par de compañeros, en particular, comentaron, sin embargo que entendían y respetaban mi opinión; pero que sentían que si en vez de intentar una autobiografía me ocupaba de actividades de preferencia políticas, en las que, a veces con muchas otras personas hubiera participado, podría resultar un texto que ayudara a comprender lo que esos esfuerzos intentaron y lo que significaron como elementos de una realidad que desconocen sobre todo los jóvenes; y que así se trata de actividades modestas, a la vez eran parte de la vida de muchos mexicanos y por tanto de su historia y su cultura.

Reconsideré la cuestión, y después de reapreciar lo que se me proponía, sentí que acaso tenían razón ciertos compañeros, y el recordar algunos esfuerzos en los que participamos muchas personas, podría ser útil. Y aunque debo decir que no estoy plenamente convencido de ello, redacté estas páginas que ahora ofrezco al lector, y éste será quien decida si tienen o no algún interés.

Hace unos meses un compañero hizo referencia a tales cuestiones, se ofreció amablemente a colaborar si yo aceptaba escribir sobre esas experiencias, y me dijo que él podría hacerme numerosas preguntas, porque –y en esto coincidimos- si la recapitulación se hacía en preguntas y respuestas podría resultar más ágil y de fácil lectura.

Recogí su sugerencia, conversé con otros amigos, y éstos comentaron que la idea de escribir el libro les parecía interesante, y que incluso no dudaban de su utilidad; que también consideraban un acierto que el texto consistiera en preguntas y respuestas, y que en vez de que una sola persona planteara las preguntas, ellos sugerían que éstas procedieran de múltiples fuentes, esto es de amigos, de compañeros, de personas que me hubieran entrevistado, de dudas nuestras al realizar tales actividades e inclusive de lo que yo pudiera recordar; esto es, de lo que nosotros mismos nos preguntamos muchas veces.

Confieso que al empezar a escribir afloraron nuevas dudas y con frecuencia no tuve claridad acerca de lo que intentaba hacer. Por ejemplo, no obstante estar convencido de que el texto en proyecto no debería ocuparse de aspectos de mi vida personal desvinculados de la actividad política, a menudo recordé ciertos hechos o experiencias respecto a los cuales no tenía claro, en realidad, en dónde está la línea divisoria. A veces, también, tuve presentes aspectos de mi actividad profesional, que de uno u otro modo se relacionaban con actividades propiamente políticas, y de los que tampoco sabía qué debía recoger y qué no. Ello ocurría, en particular, en torno a mi trabajo de investigación a lo largo de muchos años en la universidad y otras instituciones. E inclusive al recordar a compañeros con quienes trabajé, frecuentemente me pregunté si debía o no mencionar lo que ellos pensaban sobre ciertas cuestiones.

A la postre consideré que lo más aconsejable sería sólo reparar, y ello brevemente y de paso, en aspectos de mi vida que habían incluido en mi manera de ser y de pensar, y por tanto en mis posiciones; que de mi actividad profesional y concretamente de mi trabajo de investigador en el campo de la economía y de las ciencias sociales solamente hiciera también una rápida mención, no obstante haber cristalizado ese esfuerzo en numerosos libros, artículos, conferencias y otras actividades, a lo que por cierto se hace referencia en una antología de la que se publicó un primer tomo (Temas de Economía Política 1), y de la que ya está editado el segundo 2.

En cuanto a compañeros con quienes trabajé de cerca no debía tampoco intentar recoger sus opiniones sobre los problemas a los que por mucho tiempo tuvimos que enfrentarnos, pues ello desbordaría el propósito de este libro, me obligaría a manejar una información de la que carezco, y me expondría a hacer referencias muy parciales e inadecuadas de lo que pensaban otras personas, únicas, en realidad, que podrían hacerlo.

Inclusive para mí fue a veces difícil recordar lo que yo mismo pensaba sobre ciertas cosas y sobre lo que, casi siempre en sólo unas cuantas líneas, debía recordar. Y lo que resultó más difícil fue reapreciar crítica y autocráticamente nuestro esfuerzo y saber qué hicimos medianamente bien y qué hicimos mal. A esto último traté de prestar especial atención, y espero que el lector quede convencido, como lo estoy, de que no fue poco lo que hicimos mal.

En el presente texto repito que mucho de lo poco que sé y que a lo largo de mi vida pude hacer, lo debo a lo que aprendí de otros. Al respecto hubiera deseado extenderme y recordar a muchas otras personas de las que en México y en otros países recogí valiosas enseñanzas, desde personas muy cercanas en mi propia familia, hasta trabajadores sencillos, hombres y mujeres que conocían bien sus problemas y que aun no sabiendo cómo resolverlos, casi siempre tenían algo interesante y útil que decir sobre ellos.

Pese a limitaciones, fallas y errores, y siendo conciente de que ni el nuestro ni otros esfuerzos lograron hasta ahora lo que pretendía, pienso a la vez que vistas las luchas populares en conjunto –si bien después de la desaparición de la Unión Soviética y de los demás países socialistas europeos muchos pensaron que en adelante no podría ya recorrerse el camino del socialismo, porque lo acontecido cancelaba esa posibilidad-, en los más recientes años se han multiplicado los movimientos sociales que se oponen al neoliberalismo, a los efectos más negativos de la globalización capitalista y en general a las posiciones más conservadoras, y que aun discrepando en ciertas cuestiones importantes, tratan de avanzar de nuevas maneras y reconocen la necesidad de trabajar en marcos amplios y de buscar la unidad en la diversidad, en la lucha misma.

Se repite a menudo que para enfrentarse con éxito a los más graves problemas es necesario contar con una estrategia alternativa. Mas por una parte a veces no queda claro qué es lo alternativo. Y a veces, también, en tanto algunos piensan que ya se dispone de esa estrategia, otros, a la inversa, no sólo consideran que carecemos de ella sino que no está a nuestro alcance construirla, porque nuestros países son atrasados y dependientes, y porque las grandes potencias a las que tendríamos que hacer frente son muy poderosas y lograrán hacer prevalecer sus intereses.

En mi opinión es cierto que requerimos de una nueva y verdadera estrategia, y cierto también que no la tenemos; pero por fortuna podemos forjarla y no partimos de cero.

Lo hecho en años recientes, con todo y ser desigual, es ya importante. Es decir, las protestas, planteos, demandas y justos reclamos, críticas y rechazo de las políticas en boga son avances que sería un error desdeñar. Y sin prejuicio de reexaminar una y otra vez lo que se hace y aun lo que hasta ahora no ha podido realizarse, lo que a mi juicio tiene especial significación es conocer lo que se hace en ciertos países por el pueblo, y que desafortunadamente no conocemos bien.

Desde luego nada de lo que acontece en algunos países es mecánicamente trasladable a otros; pero lo que se puede aprender de su experiencia, sobre todo si no se cae en el error de copiarla, es mucho. Pensando tan sólo en naciones hermanas de América Latina, es indudable que conocer la forma en que Cuba logró no sólo sobrevivir, sino afirmar su independencia y hacer frente con éxito a serios problemas después del largo e ilegal bloqueo de Estados Unidos, del empeño de ciertos intereses también norteamericanos de fortalecer a los enemigos de la revolución cubana en nombre de la democracia, y sobre todo, no obstante la desaparición de la Unión Soviética y de mecanismos como el Consejo de Apoyo Mutuo Económico (CAME).

Lo mismo podría decirse de la experiencia que vive hoy Venezuela, en donde en respuesta a los cambios que un movimiento bolivariano ha puesto en marcha, las poderosas fuerzas más conservadoras han intentado, hasta ahora sin éxito, derrocar al gobierno constitucional de Hugo Chávez. También ha sido importante lo hecho por el Frente Amplio de Montevideo, y desde luego el triunfo de Lula da Silva en Brasil y la forma en que lo logró; las primeras medidas del gobierno de Kirchner en Argentina y las justas demandas que los pueblos indios de México, Ecuador, Bolivia, Guatemala y otros países han planteado en defensa de sus culturas, su identidad y una vida digna.

Tan son importantes todas esas luchas, que apoyados en ellas han cobrado fuerza el Foro Social Mundial de Porto Alegre y la oposición a las políticas neoliberales, al Consenso de Washington, a las formas más negativas y perjudiciales de globalización, a la intervención de las grandes potencias en los asuntos internos de otros Estados, a la seudo democracia y a las guerras preventivas.

En resumen, en vez de caer en el error que con frecuencia cometen muchos intelectuales, de creer que son ellos quienes tienen las respuestas y la solución a los más graves problemas, entendamos que son los pueblos los que, en ejercicio de su soberanía, cuando se organizan y unen pueden contribuir a que las cosas cambien y sean mejores, sobre todo si son capaces de construir y poner en práctica una verdadera estrategia revolucionaria de desarrollo. Pero lo que esto supone, en primer lugar, es entender en qué consiste trazar una estrategia.

Con frecuencia se confunde una política de corto plazo con una verdadera estrategia, y por ello algunos piensan que unas cuantas medidas económicas del gobierno en turno, o lo que sugiere hacer tal o cual partido, son una estrategia. Desde luego ello no es así, una estrategia de desarrollo es un complejo proceso de alcance multidimensional, o sea económico, político, social y cultural, interno y a la vez de proyección internacional, y que debe establecer con precisión tanto las metas principales como los medios que proyectan utilizarse para alcanzarlas, bajo una determinada organización social y a partir de ella, en la fase de transición hacia una organización diferente.

Las luchas que recientemente libran nuestros pueblos en varios países hermanos, significan en mi opinión que se está avanzando en ese sentido, aunque todavía falta mucho por hacer. Y a pesar de lo que creen los escépticos y quienes piensan que dados nuestro atraso y debilidad es poco o nada lo que podemos hacer frente a países muy poderosos, confiamos en que las cosas cambiarán y que en el siglo que se inicia será posible lo que hasta ahora fue imposible.

Para terminar estas líneas iniciales, quisiera decir que al recapitular sobre algunas actividades políticas en las que me tocó participar, soy conciente de que buena parte de lo que hice fue posible gracias a la valiosa cooperación que siempre tuve de múltiples personas y, sobre todo, gracias a su esfuerzo. A algunas de ellas ya las mencioné en el texto, y si no extiendo la lista es porque, a lo largo de más de cincuenta años fueron tantas, que sería muy difícil recordar a todas. Al menos, sin embargo, dejaré constancia de que varios buenos amigos leyeron estas páginas antes de publicarse, me expresaron que las consideraban útiles y aun hicieron algunas sugerencias que les agradezco, y la licenciada Lorena Reyes batalló con la captura electrónica del material y puso en limpio, una y otra vez, los borradores que yo corregía. Así que puede decir que su ayuda fue cardinal.

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1. Temas de economía política. Antología de Alonso Aguilar Monteverde. Tomo I, compilada por josefina Morales, Isaac Palacios e Irma Portos. Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM y Editorial Nuestro Tiempo, México, 1998.

2. Economía política del desarrollo. Antología de Alonso Aguilar Monteverde. Tomo II, compilada por Josefina Morales, Isaac Palacios e Irma Portos. Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM y Casa Juan Pablos, México, 2005. "

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