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Modo de Producción Asiático: ¿la raíz del atraso desigual?


Modo de Producción Asiático: ¿la raíz del atraso desigual?

¿Por qué Europa llegó al capitalismo y Asia y América indígena quedaron históricamente atrasadas? Un enfoque histórico y económico.

Introducción

¿Por qué unos pueblos cruzaron el umbral del feudalismo y del capitalismo mientras otros permanecieron durante milenios atados a la misma forma de organización social? La pregunta no es nueva. Ya la formuló, a su manera, el jurista e historiador salvadoreño Joaquín Hernández Callejas en sus ensayos inéditos sobre la historia de Centroamérica, al comparar el destino de los pueblos asiáticos con el de los indígenas mesoamericanos.

La respuesta que propone la tradición del materialismo histórico tiene una categoría precisa: Modo de Producción Asiático (MPA). Se trata de una categoría que Karl Marx esbozó, sin llegar a sistematizarla del todo, para explicar sociedades donde la tierra no era propiedad privada, sino patrimonio colectivo administrado por un Estado sin clases sociales antagónicas completamete configuradas en la que un sector absorbía el excedente del trabajo familiar en la tierra en forma de tributo.

Este artículo recorre el problema como un proceso histórico en movimiento: sus antecedentes en la comunidad aldeana, su cristalización en imperios hidráulicos como Egipto, Mesopotamia, China e India, su reaparición en el mundo mesoamericano de mayas y aztecas, y su contraste con la ruptura que Grecia y Roma protagonizaron hacia la propiedad privada y la esclavitud clásica. También examinamos quién se beneficiaba de ese orden, qué instituciones lo legitimaban y se proponen hipótesis que explican, en última instancia, el llamado "desarrollo desigual de los pueblos".

No es un debate solo académico. Comprender el MPA ayuda a explicar por qué algunas regiones del planeta arrastran estructuras estatales hipertrofiadas, burocracias pesadas y una propiedad de la tierra fuertemente mediada por el poder político, herencias que la historia económica de largo plazo —de Adam Smith a Thomas Piketty— sigue documentando.

Índice
  1. Un problema histórico en movimiento
  2. La estructura económica del Modo de Producción Asiático
  3. Tecnología, población e instituciones: la lectura de Engels
  4. ¿Quién se beneficia? Poder, burocracia y legitimidad
  5. El espejo americano: calpulli, ayllu y comunidad maya
  6. La bifurcación de Occidente
  7. El debate contemporáneo: de Wittfogel a Bartra
  8. Cuadro comparativo de sistemas precapitalistas
  9. Desarrollo desigual y evidencia de largo plazo
  10. La dimensión humana de la historia
  11. Preguntas frecuentes
  12. Conclusión
1. Un problema histórico en movimiento

La historia avanza por contradicciones que maduran, estallan y se resuelven en una forma social nueva. Antes de que existiera la propiedad privada, la humanidad organizó su subsistencia en comunidades agrarias autosuficientes: aldeas que cultivaban la tierra en común, sin clases y sin Estado.

En algún punto de ese proceso, en ciertas regiones —Egipto, Sumeria, el valle del Indo, China, y también, como advertía Hernández Callejas, entre los pueblos mesoamericanos— surgió en el seno de esas comunidades una "comunidad aglutinante superior": un poder centralizado que se erigió como guardián y administrador de la tierra, el agua y el trabajo colectivo. Ese germen del Estado no nació de la nada; nació de una función real, la de coordinar obras públicas —canales, templos, calzadas— que ninguna aldea aislada podía emprender por sí sola.

En otras regiones, en cambio, la misma comunidad primitiva evolucionó hacia la propiedad individual de la tierra y, con ella, hacia la esclavitud característica del mundo grecorromano. Dos caminos, dos puntos de partida.

2. La estructura económica del Modo de Producción Asiático

La comunidad aldeana y el excedente tributario

En el MPA la tierra sigue siendo, de la comunidad. Existe usufructo individual —la familia trabaja su parcela—, pero la parcela no es propiedad privada transferible. El verdadero propietario último es el Estado, personificado en el faraón, el rajá, el mandarín o el "gran mongol", el cacique mesoamericano.

Esa "comunidad aglutinante superior" no produce riqueza directamente: la extrae. Cobra tributo e impuesto en especie sobre lo que las aldeas generan. De ahí que se describe a esta estructura como una forma de "esclavitud general": nadie es dueño privado de nada, pero todos —incluido el esclavo doméstico ocasional— están sometidos al mismo soberano despótico, que ejerce el dominio del trabajo humano para sostener sus necesidades colectivas y su poder personal.

Plusproducto sin mercado

A diferencia del capitalismo, aquí el excedente no circula como mercancía en un mercado competitivo. Se acumula en graneros estatales, se invierte en obras faraónicas o se emplea para sostener ejércitos y sacerdocios. Es, en el vocabulario de la economía política clásica, un plusproducto capturado por vía política del Estado y no por vía de mercado.

3. Tecnología, población e instituciones: la lectura de Engels

Ningún proceso económico ocurre en el vacío tecnológico. La agricultura de regadío a gran escala —el llamado "despotismo hidráulico"— exigía coordinar el trabajo de miles de familias dispersas en cuencas fluviales: el Nilo, el Tigris-Éufrates, el Huang He, el Indo. Ninguna aldea podía por sí sola construir y mantener esos sistemas de canales.

Esa necesidad técnica, combinada con el crecimiento demográfico de las civilizaciones fluviales, empujó a la formación de burocracias especializadas: escribas, sacerdotes, recaudadores, ingenieros hidráulicos. La institución estatal no fue, en este caso, un capricho del poder, sino una respuesta funcional a un problema material concreto: cómo alimentar a poblaciones crecientes en territorios de lluvia irregular.

4. ¿Quién se beneficia? Poder, burocracia y legitimidad

Toda estructura de extracción tiene beneficiarios concretos. En el MPA el excedente fluye hacia una casta estrecha: la corte, el sacerdocio, la alta burocracia. La masa campesina, en cambio, queda atada a la aldea, sin propiedad, sin movilidad y sin voz política. Es un patrón de concentración del excedente que se repite, con variantes, en todas las civilizaciones hidráulicas.

¿Por qué los campesinos obedecían? La respuesta no es solo la fuerza. Es la legitimidad religiosa del soberano —faraón divino, hijo del cielo, gran cacique—, sostenida por una burocracia racionalizada que cobraba impuestos con métodos administrativos sofisticados para su época: censos, registros de tierras, calendarios agrícolas. El poder despótico se volvió, con el tiempo, poder burocrático estable, capaz de perpetuarse durante milenios sin apenas cambios estructurales.

5. El espejo americano: calpulli, ayllu y comunidad maya

Aquí es donde el manuscrito de Hernández Callejas aporta una hipótesis comparativa sugerente: los pueblos mesoamericanos habrían recorrido, con un desfase de unos 1.500 años respecto de Egipto, Sumeria, India o China, un camino estructuralmente semejante.

Entre los mexicas, el calpulli —unidad de organización territorial y de parentesco— cumplía una función parecida a la aldea asiática: usufructo colectivo de la tierra, trabajo comunitario y tributo hacia el poder central, el tlatoani. Entre los mayas, las sementeras eran usufructuadas por la comunidad entera bajo la autoridad del Halach Uinic, el gran jefe. En los Andes, el ayllu incaico reproducía un esquema similar bajo el Inca y su burocracia de quipucamayoc.

En los tres casos, como en Egipto o Mesopotamia, la propiedad privada de la tierra no llegó a consolidarse antes de la conquista europea. Las comunidades indígenas americanas, sostiene el ensayo, se estancaron en un punto de la barbarie superior similar al que ya habían superado los pueblos asiáticos milenios antes; algunos pueblos americanos, incluso, permanecían todavía en estadios de organización más simples cuando llegaron los conquistadores.

6. La bifurcación de Occidente

El contraste es la clave explicativa del "desarrollo desigual". Griegos, romanos y germanos rompieron el molde de la propiedad comunitaria y avanzaron hacia la propiedad privada e individual de la tierra. Esa ruptura trajo consigo un tipo distinto de esclavitud: privada, mercantil, ligada a la acumulación personal de riqueza, no al mantenimiento de un aparato estatal colectivo.

Esa bifurcación —comunidad estancada frente a propiedad privada en expansión— es, en términos de economía política, el punto nodal que explica por qué Europa transitó después hacia el feudalismo y el capitalismo, mientras las civilizaciones asiáticas y americanas permanecieron ancladas, durante siglos, a estructuras estatales-tributarias prácticamente inmutables.

7. El debate contemporáneo: de Wittfogel a Bartra

El concepto no quedó congelado. En 1957 el sinólogo Karl Wittfogel retomó la tesis en su libro Oriental Despotism, argumentando que el control estatal sobre el riego era la base política de las llamadas "sociedades hidráulicas" asiáticas, dando origen a la célebre "hipótesis hidráulica" del despotismo oriental.

En América Latina, el antropólogo mexicano Roger Bartra fue clave para introducir en los años sesenta el texto de Marx sobre las formaciones económicas precapitalistas y, con él, el debate sobre el modo de producción asiático aplicado a las sociedades prehispánicas. Historiadores marxistas posteriores, como Perry Anderson, cuestionaron el concepto por simplificar la enorme diversidad de formaciones económicas que existieron en India, China y Japón, reduciéndolas a un solo modelo de despotismo hidráulico. Algunos autores han propuesto sustituir la etiqueta "asiático" por la más neutral de modo de producción tributario, precisamente para abarcar también los casos americanos.

8. Desarrollo desigual y evidencia de largo plazo

La historia económica comparada de largo plazo confirma un patrón persistente: las regiones donde el Estado concentró históricamente el control de la tierra y del excedente agrícola llegaron a la era moderna con estructuras de propiedad más débiles y relaciones sociales de producción capitalistas, con una acumulación de capital privado más tardía que Europa occidental.

Los organismos internacionales de desarrollo —Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, bancos centrales nacionales— documentan hoy, con series de indicadores de ingreso, industrialización y formación de capital, brechas de desarrollo que hunden sus raíces en esas trayectorias institucionales de siglos atrás. No se trata de un determinismo geográfico ciego, sino de una dependencia histórica: las instituciones extractivas tempranas condicionan, generación tras generación, la capacidad posterior de generar propiedad privada, relaciones mercantiles y posteriormente acumulación originaria de capital,  que explican de la desigualdad de largo plazo entre países capitalitas y periféricos y la relación capital-trabajo asalariado en el mundo capitalista.

9. La dimensión humana de la historia

Cada tributo, de cada canal excavado a mano, de cada calzada maya, contó con el trabajo de hombres y mujeres que laboraban sin tener tierra propia, cargando sobre los hombros el peso de un Estado. La historia oficial habla de faraones y de tlatoanis; casi nunca de quienes cavaron el canal o sembraron el maíz.

Esa es también la enseñanza que atraviesa el ensayo del doctor Hernández Callejas: los pueblos indígenas de Centroamérica no fueron "pueblos sin historia" por incapacidad propia, sino porque quedaron atrapados en una forma social que, como la asiática, sabía perpetuarse pero no transformarse desde adentro. El choque colonial, doloroso y desigual, terminó abriendo —a un costo humano enorme— el camino hacia una historia distinta.

10. Preguntas frecuentes
  • ¿El Modo de Producción Asiático existió realmente en América? Es una hipótesis extendida entre historiadores marxistas y antropólogos, aplicada especialmente a mayas, aztecas e incas por la similitud de sus estructuras comunales-tributarias, aunque sigue siendo objeto de debate académico.
  • ¿Por qué se llama "asiático" si también describe sociedades americanas o africanas? Porque Marx lo formuló observando primero India y China. Por eso varios autores contemporáneos prefieren el término más general de modo de producción tributario.
  • ¿El MPA es lo mismo que el feudalismo? No. En el feudalismo la propiedad de la tierra es privada y está fragmentada entre señores; en el MPA la tierra es comunal-estatal y el excedente se centraliza en un único poder despótico.
  • ¿Qué papel jugó el riego en este sistema? Un papel central según la hipótesis hidráulica de Wittfogel: la necesidad de coordinar obras de irrigación a gran escala habría impulsado la formación de burocracias estatales fuertes.
  • ¿Sigue siendo útil este concepto hoy? Sí, como herramienta comparativa para entender por qué ciertas regiones desarrollaron tarde la propiedad privada y las relaciones mercantiles, aunque los historiadores actuales lo usan con matices y no como ley histórica rígida.
11. Conclusión

El Modo de Producción Asiático no es una curiosidad de anticuario. Es una llave interpretativa para entender por qué la historia se bifurcó: por un lado, sociedades donde el Estado absorbió el excedente colectivo y frenó, durante milenios, la emergencia de la propiedad privada; por otro, sociedades donde esa propiedad privada floreció temprano y arrastró consigo el dinamismo que terminaría desembocando en el capitalismo.

Comprenderlo no es un ejercicio de erudición vacía. Es, como advertía el propio Hernández Callejas al preguntarse por el destino distinto de europeos, asiáticos e indígenas americanos, una manera de leer con honestidad histórica el origen profundo de las desigualdades que todavía hoy separan a los pueblos del planeta.

12. Temas relacionados
  • El despotismo oriental y la hipótesis hidráulica de Wittfogel
  • Comunidad primitiva y transición a la propiedad privada
  • Desigualdad global de largo plazo: lecturas desde Piketty
  • El calpulli azteca y la organización económica prehispánica
  • Materialismo histórico: los siete modos de producción de Marx
13. Fuentes de información

Fuentes en español

Fuentes en inglés

Nota metodológica: los datos comparativos de desarrollo económico de largo plazo mencionados en este artículo pueden ampliarse consultando las bases de datos públicas del Banco Mundial (World Development Indicators, worldbank.org), el Fondo Monetario Internacional (imf.org/en/Data) y el World Inequality Database (wid.world), fuente estadística asociada al trabajo de Thomas Piketty.

Hammurabi y Aristóteles sobre el valor de uso y el valor de cambio

Aunque usualmente se afirma que Aristóteles fue el primero en formalizar la distinción entre valor de uso (la utilidad de un objeto) y valor de cambio (su capacidad para ser intercambiado), estas ideas no surgieron espontáneamente.

Antes de que Aristóteles escribiera su Política, donde precisó los conceptos de valor de uso y valor de cambio otros pensadores y civilizaciones ya habían examindo por qué, por ejemplo, como nos recuerda Aristóteles, una sandalia sirve para caminar, pero también para conseguir otro bien, si se intercambia o se vende. Lo natural para Aristóteles es que la sandalia se use en el pié, es su valor de uso. Lo antinatural es que se intercambie, y todavía es un uso natural si el propósito del intercambio es que la sandalia se use. Pero es antinatural hacer sandalias para hacer dinero. Las constricciones de una sociedad esclavista, autosuficiente, por necesidad, restringieron el pensamiento de Aristóteles, superado siglos después por Adam Smith, en el siglo XVII, que percibió, ya en una sociedad capitalista, la "mano invisible" y pródiga de bienes y servicios de la producción mercantil. 

Pero, volviendo a los antecedentes del pensamiento aristotélicco digamos que el pensamiento sobre el trueque, o el valor de cambio, sin usarlo como concepto, o como categría, ligado a una teoría, es ancestral; rudimentariamente, el pensamiento sobre el intercambio y su regulación surge miles de años antes de Cristo. Civilizaciones como la sumeria, la babilonia y la egipcia ya operaban con estas ideas. 

El Código de Hammurabi, aplicado en la zona de lo que hoy conocemos como Irak unos 18 siglos antes de Cristo, por ejemplo, estableció la norma jurídico de los precios fijos y salarios, y ya diferenciaba entre lo que un bien le servíal dueño y lo que ese bien "valía" en plata o grano. Hizo la distinción clara, sigamos con un ejemplo, de lo que significaba usar un buey para el arado y alquilar el buey para que otro lo usara estableciendo el precio fijo del intercambio por día.

EH. 09-17-2026. 

Sobre la teoría del mercado y el Premio Nobel 2025


Este artículo contiene una crítica inicial a la teoría de Joel Mokyr, Premio Nobel de Economía 2025. Esencialmente trata de puntualizar que el "mercado de ideas" es una resultante y no una causa del intercambio mercantil, de la economía de mercado capitalista. No es lo mismo sostener, como nos parece lo hace Mokyr, de que el mercado de ideas transforma la realidad del mercado, la esencia y la forma en que aparece; para nosotros es al revés, la realidad del mercado transforma la ideología, la conciencia, y mercantiliza las ideas, las hace objetos de compra y venta. Posteriormente abordaremos las implicaciones sociológicas de sus afirmaciones.

Puntos a tratar en este artículo:

Mercado e instituciones no estatales
Mokyr y la relación de mercado con el crecimiento
Fuentes para estudiar específicamente el concepto de “mercado” en Mokyr


Revisamos inicialmente, cerca de un centenar de artículos de Mukyr, que aparecen en su CV, y que pueden descargarse en forma de pdf.

Y solicitamos a ChatGPT un resumen de la teoría del mercado, en este caso, de Mokyr, que revisamos y constatamos en un primer momento.

Nos hemos apresurado a evaluar críticamente el trabajo de Mokyr, un tanto, preocupados por el sesgo ideológica que han tenido la concesión de los Premios Nobel de este 2025 ejemplificado, con crudeza, con el cuestionable y controversial otorgamiento a María Corina Machado, del Premio Nobel de la Paz.

Aunque Mokyr no desarrolla una teoría formal del mercado al estilo de la economía neoclásica (y todo indica que, mucho menos de la teoría materialista, histórica y dialéctica) sí utiliza la metáfora del “mercado de ideas” (¿como "la mano invisible" de Smith?) para explicar cómo la competencia intelectual e institucional impulsó la innovación y el crecimiento económico moderno. Para Mokyr no es el mercado, como categoría histórica, que ha llegado a su desarrollo máximo, con el asalariamiento de la gran mayoría de la población, la incorporación de la tierra como mercancía y la producción masiva de mercancías, lo que impulsa de manera inédita la innovación, la división del trabajo, la producción masiva de mercancías, sino la competencia intelectual e institucional, el mercado de ideas, metafórico pero sobre todo real, según Mokyr, es el origen de la innovación y consecuentemente del desarrollo tecnológico; "buena forma" de tomar el rábano por las hojas.

Mokyr describe que en Europa surgió un “competitive market for ideas” donde nuevas teorías e interpretaciones eran evaluadas por lógica y evidencia más que por conformidad a dogmas. No. Ese fué uno de los efectos, no la causa de la innovación; el mercado de ideas era una forma más de las relaciones de mercado, ahora extendidas en toda la sociedad, como no había existido en sociedades medievales o feudales, con unidades de producción que no producían mercancías, sino bienes para el autoconsumo, principalmente. En este mercado de ideas, (seguimos con Mokyr) competir y validar conocimiento fue fundamental para la Revolución Científica y, en última instancia, para el crecimiento económico. Este concepto aparece, por ejemplo, en trabajos sobre The Gifts of Athena (2002), donde Mokyr argumenta que una cultura abierta al intercambio de conocimiento funciona como un mercado competitivo donde las ideas se seleccionan y compiten por aceptación y uso productivo. No es que el intercambio mercantil abre la cultura de intercambio, abre todo el mercado, hasta el intercambio mercantil de ideas< sino que para Mokyr la cultura de intercambio de ideas, surgido no se sabe donde, abre el intercambio mercantil en la realidad, vaya precioso razonamiento.

El mercado de ideas. según Mokyr, es una metáfora metodológica que equipara el intercambio abierto de conocimiento con un sistema competitivo que favorece la selección y difusión de innovaciones.


Si bien Mokyr no se centra explícitamente en mercados de bienes y servicios como lo haría un economista ortodoxo (y heterodoxo también), su investigación vincula mercados con condiciones institucionales abiertas. Según Encyclopaedia Britannica Mokyr sostiene que el crecimiento económico sostenido requiere que los cambios tecnológicos y los productos basados en conocimiento “no sean bloqueados por grupos industriales establecidos” y que la economía no esté dominada por monopolios o élites privilegiadas. Sus colegas, también ganadores del Premio Nóbel 2025, previenen, según entendemos, políticas contra grupos, como los sindicatos y organizaciones de trabajadores, que resultan "perdedores" en los procesos de innovación porque son desplazados de sus trabajos por los avances tecnlógicos. El problema no es la apropiación privada de los medios de producción y los beneficios de la productividad sino el antagonismo que muestran los asalariados, al desarrollo tecnológico que intensifica su explotación y el desempleo. La visión "positiva" de Mokyr y sus colegas es que este mercado de ideas implica e induce una forma de mercado competitivo en sentido amplio; cuando los mercados permiten entrada de innovadores y la competencia entre nuevas y antiguas tecnologías, aumenta el dinamismo económico y en general, no importa que aumente la explotación y el desempleo.

Mercado e instituciones no estatales

Mokyr enfatiza que, históricamente, el crecimiento no fue impulsado únicamente por el Estado sino por una red de instituciones privadas y sociales que fomentaron y fomentan intercambio y competencia de ideas. Otra vez el rábano por las hojas, las instituciones privadas y sociales son una expresión de relaciones mercantiles de producción, distribución y consumo y no al revés, como dice o insinúa Mokyr, que la tecnología y el intercambio, fueron desarrollados por, podríamos decir, iluminadas instituciones privadas y sociales, desde que nació el capitalismo; en la economía de mercado capitalista, y solamente en ella, históricamente, las instituciones y las ideas, dejaron de ser expresiones que consideraban antinatural o pecado, como Aristóteles y la Iglesia Católica, el enriquecimiento por medio de la compra y la venta de las mercancías, comprar barato y vender caro es la norma; el salario como precio de la mano de obra es normal, no anormal, el asalariado no es un siervo y menos un esclavo, y si lo es, es un esclavo asalariado. El salario es una forma de comprar fuerza de trabajo de manera generalizada, es la relación de producción dominante, en la sociedad con economía de mercado capitalista, que produce, para vender y comprar, mercancías en creciente cantidad y diversa calidad. Las relaciones salariales y empresariales con capital dinero (que se reinvierte) son la fuente, la raíz, de la innovación y el cambio tecnólógico constante.

La obra y análisis de Mokyr reconoce que las instituciones más importantes para la industrialización, en esto acierta, fueron sistemas de aprendizaje, redes de artesanos, sociedades profesionales y academias, que favorecían el intercambio, la cooperación y la competencia intelectual. Este enfoque conecta con la forma en que los mercados funcionan: agentes dispersos intercambian, compiten y cooperan, generando resultados innovadores.

Mokyr y la relación de mercado con el crecimiento

Aunque Mokyr no usa explícitamente términos microeconómicos clásicos (p. ej., oferta-demanda y mucho menos, marxistas, como, composición orgánica de capital, término, directamente relacionado con la innovación y la tecnología), su interpretación histórica muestra que la competencia entre tecnologías y las condiciones sociales que pueden funcionar como mercado competitivo fueron esenciales para seleccionar innovaciones más eficientes, difundir tecnología a través del intercambio, reemplazar tecnología en procesos productivos. Esto puede verse como un análisis normativo de mercados históricos y reales, donde la ausencia de monopolios en una primera fase posibilitó la existencia de competencia abierta que a su vez, facilitó la acumulación de conocimiento.

Fuentes para estudiar específicamente el concepto de “mercado” en Mokyr

Aunque no hay una “teoría del mercado de Mokyr” formal publicada como tal, los conceptos relacionados aparecen en los siguientes trabajos clave (con bibliografía recomendada):

The Lever of Riches: Technological Creativity and Economic Progress. Capítulos sobre cómo la selección de tecnologías ocurre en sistemas sociales abiertos; ofrece base para interpretar mercados de ideas y mercancías modernas.

The Gifts of Athena: Historical Origins of the Knowledge Economy. Desarrollo histórico de cómo el intercambio de conocimiento y las instituciones que lo posibilitan funcionan como mercados intelectuales.

A Culture of Growth. Profundiza en las condiciones culturales e institucionales que generan “mercados de innovación”, aunque sin formalizar un modelo de mercado competitivo.

Two Paths to Prosperity (con Guido Tabellini). Más reciente, con análisis comparativo de instituciones y desarrollo económico; aquí el concepto de mercado competitivo se puede inferir en la discusión institucional.

Mokyr no ofrece una “teoría del mercado” en sentido microeconómico (ni macroeconómico) formal, pero sí articula una visión histórica (idealista, en donde las ideas y las instituciones son el origen de la innovación y la tecnología, y no materialista, en donde los intereses económicos de las clases sociales, expresados en la lucha entre ganancias y salarios, son el origen del desarrollo de la innovación y la tecnología y el crecimiento económico. Los mercados (entendidos como entidades o instituciones competitivos de intercambio de ideas y tecnologías) son esenciales para el crecimiento económico, pero hay que entender que son resultantes y no causa del mercado históricamante surgido. El núcleo equivocado del aporte de Mokyr es que la competencia abierta y la circulación de conocimiento —condiciones similares a la competencia de mercado— son prerequisitos y no consecuencias históricas para una economía tecnológica y próspera de mercado.

Los esclavos como instrumentos de trabajo que hablan en Roma Antigua

Este artículo estudia la percepción esclavista de la economía en Roma Antigua. Se tenìa la percepción de que los instrumentos de producción se clasificaban entre los que emitían sonido con lenguaje o sin lenguaje, los esclavos como animales parlantes y los animales que mujen, relinchan o ladran. Otros instrumentos de producción como martillos, guadañas, poleas, no emitían sonido por sí mismas, sino al ser operadas por los animales que emitían sonido. Estos elementos se estudian en este artículo.

Marco Terencio Varrón (116–27 a.C.), conocido como Varro, fue uno de los principales teóricos del esclavismo romano. En sus obras dejó clara su visión sobre la esclavitud en el marco de la economía rural romana.

Se trataran los siguientes elementos:
Varro y la esclavitud como tecnología productiva
Función económica de los esclavos según Varrón
Varro como representante del esclavismo en Roma Antigua

Varro y la esclavitud como tecnología productiva

En su tratado “De Re Rustica” (Sobre la agricultura), escrito en el año 37 a.C., Varrón clasificó a los esclavos no como personas, sino como instrumentos de trabajo, como animales practicamente, que vocalizaban.

Él introdujo la distinción de los “instrumenta” en la hacienda agrícola:

Instrumenta muta: herramientas inanimadas (por ejemplo, arado, molino).

Instrumenta semivocalia: animales de carga o de labor (bueyes, caballos).

Instrumenta vocalia: esclavos, considerados como “herramientas que hablan”.

Los esclavos eran reducidos al nivel de un instrumento productivo, pero con la diferencia de que podían entender órdenes. Hay que recordar que en esta sociedad, influenciada por teorías Aristotélicas, los esclavos, como todos los animales, tenían alma, con la diferencia que no era una alma racional, y por ello era natural, que los esclavos nacieran para obedecer.

Función económica de los esclavos según Varrón

Varrón recomendaba cómo seleccionar y organizar esclavos en las villas dedicadas a la agricultura (especialmente en la cría de ganado, olivos y viñedos). Describía la administración del trabajo esclavo, incluyendo la división de tareas, el control mediante capataces (vilicus), y hasta las condiciones mínimas de manutención. Veía al esclavo como una cosa animada que debía ser preservada y usada racionalmente.

Varro como representante del esclavismo en Roma Antigua

Su obra refleja el momento de auge de las grandes villas esclavistas en Italia, cuando el latifundio desplazaba a los pequeños campesinos. La concepción de Varrón se inserta en la tradición romana que veía la esclavitud como un pilar jurídico y económico: el esclavo era res (cosa) en el derecho romano.

Quizàs con expresión mas cruda que la de Aristóteles que hablaba de que los esclavos estaban determinados a serlo por su naturaleza, Varrón fue más pragmático y utilitarista, centrado en una concepción del esclavo como “cosa parlante”.

Su clasificación fue muy influyente en la mentalidad romana: reforzó la idea de que el esclavo era una propiedad utilitaria, sin reconocimiento humano ni político. Este tipo de  pensamiento contribuyó a consolidar el modelo latifundista esclavista que dominó la economía romana durante siglos.

Datos básicos sobre el poder financiero mundial


En este artículo se presenta un mapa del poder financiero global, con datos, actores clave y reflexión sobre su estructura.

Los puntos a tratar son los siguientes:
1. ¿Qué es el poder financiero?
2. Los principales actores del poder financiero global
3. ¿Qué tan concentrado está el poder financiero?
4. ¿Quién controla a quién?
5. Una pregunta: ¿es posible democratizar las finanzas?
Fuentes y lecturas recomendadas

1. ¿Qué es el poder financiero?

El poder financiero es la capacidad de influir o condicionar decisiones económicas, políticas y sociales mediante el control del capital: inversiones, préstamos, deuda, activos y mercados.

Según Susan Strange (1996), una de las pioneras de la economía política internacional, el poder estructural en las finanzas permite “decidir qué se financia, en qué condiciones, y quién queda fuera”.

2. Los principales actores del poder financiero global

2.1 Top 5 consorcios financieros

EntidadActivos bajo gestión (AUM)SedeÁmbito de influencia
BlackRock+$10 billones USDNueva YorkPresente en gobiernos y bancos centrales
Vanguard+$8 billones USDPensilvaniaPrincipal accionista en muchas Fortune 500
Fidelity+$4.5 billones USDBostonFondos de pensiones y ahorro familiar
State Street+$4 billones USDBostonInstitucional, ETFs, y bonos soberanos
JP Morgan +$3 billones USDNueva YorkInversión pública y privada global

Estas cinco firmas controlan directa o indirectamente participaciones clave en más de 80% de las empresas listadas en el S&P 500 (Fuente: Fichtner et al., 2017).

2.2 Familias y personas con poder financiero
  • Rothschild: Dinastía europea histórica. Su estructura de poder actual es descentralizada pero altamente influyente.

  • Walton (Walmart): Más de $230 mil millones en riqueza combinada.

  • Musk y Bezos: Aunque tecnólogos, concentran activos e infraestructura crítica (espacio, transporte, comercio).

  • Koch: Uno de los conglomerados privados más poderosos de EE. UU., fuerte influencia política y energética.

2.3 Estados y centros financieros clave
País/CiudadRol en el sistema financiero global
EE. UU. (Wall Street)Control del dólar, mercado de deuda, NYSE
China (Pekín-Shanghái)Bancos estatales, financiamiento estratégico
Reino Unido (Londres)Servicios financieros y paraísos fiscales
Suiza (Zúrich, Basilea)Banca privada y Banco de Pagos Internacionales
Singapur y Hong KongPuentes financieros entre Asia y Occidente

3. ¿Qué tan concentrado está el poder financiero?

Según el Credit Suisse Global Wealth Report (2023) y Oxfam (2024):

  • El 1% más rico del planeta posee el 45% de la riqueza.

  • Solo 10 empresas financieras gestionan activos por encima del 35% del capital mundial invertido.

  • Entre $8 y $36 billones USD están ocultos en jurisdicciones offshore (Fuente: Zucman, 2015).

  • Dato importante: La riqueza monetaria en paraísos fiscales equivale al PIB conjunto de China y Alemania.

4. ¿Quién controla a quién?

En la práctica, los límites entre lo público y lo privado se difuminan:

  • BlackRock ha sido asesor de bancos centrales (incluso del BCE).

  • El Tesoro de EE. UU. depende del mercado para colocar su deuda.

  • Gobiernos en crisis (como Grecia o Argentina) han sido condicionados por los fondos de inversión y bonistas.

Se configura así una interdependencia funcional, donde los grandes fondos pueden “disciplinar” Estados, y los Estados protegen al sistema financiero en tiempos de crisis.

5. Una pregunta: ¿es posible democratizar las finanzas? o ¿la sociedad se resignará a la existencia del 1% que posee casi la mitad de la riqueza mundial según Oxfam?

Comprender quién maneja el dinero es un paso para democratizarlo. El actual sistema financiero global es altamente difuso y concentrado. En lugar de servir al bien común, sigue guiado por la rentabilidad privada.

Para revertir esto, se requiere:

  • Regulación efectiva de los mercados y paraísos fiscales.

  • Fortalecimiento de bancos públicos e inversión social.

  • Transparencia en la propiedad de activos.

  • Justicia fiscal global.

Fuentes y lecturas recomendadas
  • Susan Strange (1996), The Retreat of the State. Cambridge University Press.

  • Fichtner, Heemskerk & Garcia-Bernardo (2017), "Hidden Power of the Big Three", Business and Politics.

  • Thomas Piketty (2020), Capital e Ideología.

  • Gabriel Zucman (2015), La riqueza oculta de las naciones.

  • Oxfam (2024), Desigualdad Global: Informe Anual.

  • Credit Suisse (2023), Global Wealth Report.

  • BIS – Bank for International Settlements.

  • BlackRock, Vanguard & SSGA – Sitios oficiales de gestión de activos.

Resultado, básicamente, de una consulta a ChatGPT,  sobre el poder financiero en el mundo, destacando los principales consorcios financieros, las personas y familias y Estados a que pertenecen, su ubicación geo-económica y el poder financiero en porcentajes. 05/04/2025

El Neo Mercantilismo

Se argumenta que los aranceles proteccionistas ya fueron aplicados por los mercantilistas (se hace una referencia explicativa de la teoría y los principales impulsores, su clase social e intereses) y que quienes impulsan hoy la misma política cometen el mismo error: el problema no esta en los aranceles sino en la capacidad productiva, en la división del trabajo, en la tecnología de la producción y distribución y consumo en masa por parte de la sociedad

¿Aranceles para protegernos? Un viejo error que vuelve con otro nombre
En tiempos de crisis o incertidumbre económica, no faltan quienes proponen levantar aranceles para proteger la industria nacional. La idea parece simple y lógica: si los productos importados compiten con los nacionales, pongámosles un impuesto y así favoreceremos la producción local. Pero esta lógica no es nueva, y ya fue aplicada -con sus errores- hace siglos, por una doctrina económica que hoy parece olvidada: el mercantilismo.

¿Qué fue el mercantilismo?
El mercantilismo dominó el pensamiento económico europeo entre los siglos XVI y XVIII. Su idea central era que la riqueza de una nación dependía de la acumulación de metales preciosos, como el oro y la plata. ¿Y cómo se lograba eso? Teniendo una balanza comercial positiva: exportar más de lo que se importaba. Para conseguirlo, los Estados impusieron aranceles altos a los productos importados, promovieron subsidios a las manufacturas locales y, en muchos casos, prohibieron directamente ciertas importaciones.

Detrás de estas políticas estaban dos actores fundamentales: los monarcas absolutistas, interesados en reforzar el poder del Estado, y la burguesía comercial y manufacturera, que buscaba eliminar la competencia extranjera y asegurar sus mercados. En resumen, se protegía a ciertos sectores con poder económico y político, pero no necesariamente se pensaba en desarrollar un sistema productivo más eficiente o innovador.

La crítica clásica: el problema no son las importaciones
Con la llegada del pensamiento económico clásico, especialmente con Adam Smith, este enfoque fue duramente cuestionado. Smith argumentó que la verdadera fuente de riqueza era la productividad del trabajo, no la acumulación de metales ni el cierre comercial. La clave, decía, estaba en la división del trabajo, en la especialización y en permitir que cada país produjera aquello en lo que era más eficiente.

La competencia, lejos de ser un enemigo, era vista como una fuerza que empujaba a mejorar. El proteccionismo solo generaba industrias ineficientes, que vivían más del favor estatal que de su propia capacidad de innovación.

El déjà vu actual
Hoy, en pleno siglo XXI, vuelven a sonar propuestas que, con otro lenguaje, repiten las viejas fórmulas del mercantilismo. Se alzan voces que exigen cerrar la economía para defender lo nacional, apelando al discurso de soberanía, empleo y producción. Pero muchas veces se omite un detalle clave: el problema no está en los aranceles, sino en la estructura productiva.

Un país no se vuelve industrial o competitivo porque imponga impuestos a lo extranjero. Lo logra cuando invierte en educación técnica, tecnología, infraestructura logística, y cuando organiza la producción y distribución de forma eficiente, pensando en llegar a un consumo masivo e inclusivo.

Sin una base productiva sólida, lo que se protege con los aranceles es, en muchos casos, una industria obsoleta, poco competitiva y dependiente del Estado. Además, los aranceles suelen encarecer productos esenciales para la población, golpeando más fuerte a los sectores populares. ¿El resultado? Menor poder adquisitivo, más desigualdad y un estancamiento que no se resuelve con barreras.

Lo que realmente necesitamos
Más que un nuevo proteccionismo, necesitamos un nuevo desarrollo productivo. Uno que apunte a mejorar la competitividad desde adentro: con mejor tecnología, más capacitación laboral, innovación industrial y un mercado interno que permita escalar la producción.

Cerrar la economía es, en el mejor de los casos, una solución de corto plazo. Pero si no se acompaña con cambios estructurales, solo posterga el problema y profundiza las desigualdades sociales, internas y externas. La historia ya lo demostró: los aranceles sin productividad solo sirven para disfrazar el atraso en el desarrollo.

Renta Básica Universal, elementos para un debate

La Renta Básica Universal (RBU) es una propuesta compleja y profundamente controversial, que se sitúa en la intersección de la economía, la ética y la política. A continuación una referencia sobre sus fundamentos, tensiones internas y perfil sociopolítico de sus actores:

Fundamentos Económicos
  • Redistribución del ingreso: Aspira a reducir la desigualdad mediante una transferencia directa, incondicional y periódica de dinero a todos los ciudadanos.
  • Automatización y pérdida de empleos: Frente al avance tecnológico y la destrucción de empleo tradicional, la RBU se presenta como una red de seguridad.
  • Simplificación del Estado de bienestar: En lugar de múltiples subsidios condicionados, una RBU podría ser más eficiente y reducir la burocracia.
  • Estímulo a la demanda agregada: Al aumentar el ingreso disponible de los sectores de menores recursos, se impulsa el consumo interno.
  • Poder de negociación laboral: Permite a los trabajadores rechazar empleos precarios o mal pagados, fortaleciendo su posición negociadora.
Fundamentos Éticos
  • Justicia social: Todos tienen derecho a una existencia digna, independientemente de su participación en el mercado laboral.
  • Libertad real: Inspirado en el republicanismo (Philippe Van Parijs), la RBU ofrece libertad efectiva al permitir elegir no trabajar o cambiar de ocupación sin presión extrema.
  • Igualdad de oportunidades: Se propone como un piso mínimo que iguala condiciones iniciales.
  • Reconocimiento del trabajo no remunerado: Incluye cuidados, arte, voluntariado, usualmente invisibilizados en el sistema económico tradicional.
Fundamentos Políticos
  • Transversalidad ideológica: La RBU ha sido promovida tanto por sectores de izquierda (igualdad, justicia social) como por algunos libertarios (reducción del Estado, libertad individual).
  • Cohesión social y estabilidad democrática: En contextos de precariedad masiva, se plantea como forma de evitar estallidos sociales.
  • Desconfianza en el pleno empleo como política viable: Parte de la crítica post-keynesiana a la centralidad del trabajo asalariado.
Conflictos y Tensiones Entre Sus Impulsores
  • Progresistas vs. LibertariosProgresistas ven la RBU como complemento al Estado de bienestar. Libertarios la conciben como reemplazo del mismo, para reducir el tamaño del Estado.
  • Académicos vs. PolíticosAcadémicos como Van Parijs o Guy Standing abogan por modelos teóricos complejos. Políticos buscan versiones parciales o experimentales (como Finlandia, Alaska, o pilotos en India o Kenia).
  • Movimientos sociales vs. Think tanks empresarialesEj. el interés de Silicon Valley (como Y Combinator) en la RBU como solución a la automatización, en contraste con movimientos como el Basic Income Earth Network (BIEN), más comprometidos con la justicia social.
Caracterización de Clase Social
A favor
  • Clase media ilustrada/precaria: Profesionales con conciencia crítica o que sufren inseguridad laboral.
  • Militancia progresista y libertaria digital: Jóvenes, freelancers, sectores creativos.
  • Algunas élites tecnológicas: Jeff Bezos, Elon Musk, Sam Altman han expresado simpatía como respuesta al desempleo tecnológico.
  • Intelectuales de izquierda postmarxista: Ej. Antonio Negri, David Graeber (que propuso ideas como el “trabajo basura”).
En contra:
  • Clases altas tradicionales: Rechazan financiar con impuestos una política de redistribución masiva.
  • Sindicatos tradicionales: Tienen reparos al ver peligrar el modelo basado en el trabajo asalariado y convenios colectivos.
  • Socialdemócratas clásicos: Temen que la RBU desmonte el Estado de bienestar en lugar de reforzarlo.
  • Neoliberales ortodoxos: Rechazan la idea por "crear dependencia" y erosionar incentivos laborales.
Nombres Relevantes
A favor:
  • Philippe Van Parijs: Filósofo belga, autor de Real Freedom for All.
  • Guy Standing: Economista británico, autor de The Precariat.
  • Eduardo Suplicy: Senador brasileño, uno de los primeros en impulsar una RBU legal.
  • David Graeber: Antropólogo anarquista, apoyó la RBU en el marco de una crítica al trabajo improductivo.
  • Rutger Bregman: Historiador neerlandés, defensor del ingreso universal.
En contra:
  • Thomas Piketty: Aunque progresista, ha sido escéptico, prefiriendo impuestos progresivos y servicios públicos gratuitos.
  • Robert Greenstein (Center on Budget and Policy Priorities): Crítico desde el progresismo, argumenta que desvía fondos de programas focalizados.
  • Milton Friedman: Aunque propuso un negative income tax, criticaba transferencias incondicionales.
ChatGPT 05-03-2025. Revisado y ordenado en su exposición. EH.

La burguesía internacional y la distribución de la riqueza para combatir la pobreza según ChatGPT


La burguesía internacional —entendida como la clase dominante en el sistema capitalista global— tiende a priorizar la acumulación de capital y la defensa de sus intereses, hay sectores y figuras que, por razones estratégicas, ideológicas o incluso morales, promueven formas de redistribución más equitativas. Aquí presento una síntesis de los sectores y personas que, desde dentro del capitalismo global, han manifestado posiciones a favor de una distribución de la riqueza mundial más justa:

Sectores de la burguesía internacional favorables a la redistribución
  • Filantropía corporativa y filantrocapitalismo. Grandes fundaciones y empresas tecnológicas han promovido iniciativas contra la pobreza y el hambre, muchas veces a través de fundaciones privadas:
    • Fundación Gates (Bill y Melinda Gates)
    • Fundación Rockefeller
    • Fundación Ford
Aunque sus acciones son criticadas por mantener una lógica vertical o por buscar beneficios indirectos, han invertido miles de millones en salud, educación y seguridad alimentaria.
  • Inversiones de impacto (Impact Investing). Sectores financieros que buscan combinar rentabilidad con impacto social positivo. Fomentan proyectos que reduzcan desigualdades y mejoren condiciones de vida, especialmente en el Sur Global.
  • Capitalismo consciente o stakeholder capitalism. Este enfoque, promovido por el Foro Económico Mundial (Davos), sostiene que las empresas deben velar no solo por sus accionistas, sino también por empleados, comunidades y el medioambiente. Se defiende como una forma sostenible de capitalismo, aunque también es criticado por su ambigüedad.
Personas de la burguesía internacional que han abogado por redistribución
  • Bill Gates. Ha abogado por más impuestos a los ricos y ha financiado programas de vacunación y lucha contra el hambre. Sin embargo, también ha sido cuestionado por su poder en la gobernanza global de la salud.
  • Warren Buffett. Ha pedido públicamente que se suban los impuestos a los millonarios. Donó la mayor parte de su fortuna a la Fundación Gates.
  • George Soros. A través de Open Society Foundations, ha financiado movimientos democráticos, derechos humanos y programas sociales, especialmente en Europa del Este y África.
  • Laurene Powell Jobs, MacKenzie Scott, etc. Estas figuras han promovido la redistribución a través de donaciones masivas a organizaciones sociales, universidades y redes de base.
  • Elon Musk y Jeff Bezos (parcial y estratégicamente). Aunque son figuras asociadas al hiperacumulacionismo, en ocasiones han promovido (y financiado) causas sociales, aunque con motivaciones ligadas al "branding social" y la innovación tecnológica.
Contradicciones y límites estructurales
Es importante señalar que la mayoría de estas iniciativas no cuestionan el orden económico global que produce desigualdad estructural. Incluso las formas de redistribución que proponen suelen mantenerse dentro del marco del capitalismo neoliberal.
A menudo, estos actores ven la erradicación de la pobreza como:
  • Una forma de ampliar mercados.
  • Una estrategia para evitar conflictos sociales.
  • Una narrativa moral que fortalece su legitimidad.
ChatGPT. Consultado el 05/02/2025. Orden, negrillas y subrayados son nuestros.

Carl Menger y el "homo oeconomicus"


Carl Menger, fundador de la Escuela Austriaca de Economía, entendía:
a) al ser humano económico como un individuo racional
b) que actúa para satisfacer sus necesidades mediante la asignación eficiente de recursos escasos.
c) la economía parte del comportamiento individual y subjetivo, destacando el papel de la utilidad marginal en la toma de decisiones.

Aquí algunas citas relevantes:

Sobre la acción humana y la economía:
“Todas las cosas están sujetas a la ley de causa y efecto. Este gran principio no conoce excepción y se extiende a todas las cosas humanas.”

Sobre la importancia de la satisfacción de necesidades:
“El origen del carácter económico de los bienes es, en última instancia, la relación entre los bienes y nuestras necesidades.”

Sobre la subjetividad del valor:
El valor no es inherente a los bienes, sino que es un juicio que los sujetos económicos hacen sobre la importancia de los bienes para su bienestar.

Sobre la racionalidad y la acción humana:
“El hombre, en su esfuerzo por alcanzar la mayor satisfacción con los medios disponibles, asigna estos medios de acuerdo con su importancia en la satisfacción de sus necesidades.”

Para Menger, el ser humano económico es un agente racional que jerarquiza sus necesidades y asigna sus recursos con base en el principio de utilidad marginal.

Fuentes de información:
Carl Menger, Principios de economía política (1871)
Carl Menger, Investigaciones sobre el método de las ciencias sociales y la economía política (1883)
Textos clásicos y secundarios de la Escuela Austriaca, como:
Eugen Böhm-Bawerk y Friedrich von Wieser (discípulos de Menger)
Ludwig von Mises (La acción humana)
Friedrich Hayek (El orden sensorial, Camino de servidumbre)
Compilaciones y estudios modernos sobre la economía austriaca y su perspectiva del ser humano, como:
Jesús Huerta de Soto (La escuela austriaca: mercado y creatividad empresarial)
Mark Skousen (La estructura de la economía austriaca)
Bases de datos y bibliotecas digitales, como:
Mises Institute
Library of Economics and Liberty
Archivos académicos y universidades
Análisis de expertos y académicos en economía política y filosofía económica.
Consulta a ChatGPT, revisado, puntualizado, se solicitó explícitamente el listado de las fuentes de información que usó ChatGPT. Nosotros revisamos los planteamientos centrales a partir del libro básico de Menger, Principios de Economía Política.

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