Summa Teológica y Economía

Puntos de tratamiento económico:
1. Préstamo. Valor del dinero en el tiempo (Aquino). El dinero es estéril (Aristóteles).
2. Propiedad privada. Es superior a la colectiva.
3. Precursor de la teoría de la utilidad. El valor lo da la estimación del uso.
4. Política monetaria. Genera estabilidad.

PENSAMIENTO ECONOMICO DE TOMAS DE AQUINO

http://www.eco-finanzas.com/economia/economistas/Tomas_pensamiento_economico.htm

Si bien los temas de análisis de Santo Tomás eran los morales y teológicos, en medio de sus investigaciones se encontró con una serie de temas económicos de los que no rehuyó, sino que, al contrario, optó por abordarlos desde el punto de vista de la ética.

Se preguntó, por ejemplo, si es legítimo prestar con interés, si es justa la ganancia o si es natural la existencia de la propiedad privada.

Es así como el gran libro de Tomás de Aquino, la Summa teológica (una larga obra de catorce tomos que demoró más de cuatro años en escribir), tiene algunos capítulos dedicados a analizar temas que son eminentemente económicos -y que tendrían una fuerte influencia en la economía posterior-, donde es posible apreciar la firmeza de sus ideas.

Propiedad privada

La existencia de la propiedad privada había sido muy cuestionada por los primeros pensadores de la Iglesia: San Ambrosio, San Basilio, San Juan Crisóstomo y -en menor medida- San Agustín. Casi mil años antes que Tomás de Aquino, y basándose principalmente en diversos pasajes bíblicos, estos pensadores propiciaban que los bienes debían ser comunes y al mismo tiempo condenaron la actividad mercantil.

Santo Tomás de Aquino, sin embargo, planteó que la correcta interpretación cristiana de la actividad privada consiste -en pocas palabras- en no valorar las riquezas más de lo que se valora a Dios. En este sentido, propuso que desde un punto de vista moral, los cristianos no deben preocuparse de la existencia o inexistencia de bienes propios, sino de cómo usarlos. Este espaldarazo a la existencia de la propiedad privada es trascendental para la economía, ya que así el teólogo legitimó la actividad mercantil y permitió a los cristianos dedicarse al comercio, que en el siglo XIII comenzaba a ser una actividad cada vez más importante.

Tomás de Aquino no defendió sólo con argumentos bíblicos la posesión privada de bienes. Él, y el escolasticismo en general, también la defendió desde un punto de vista económico: los bienes propios se usan mejor que aquéllos que se tienen en propiedad común. Es decir, rescatando gran parte de lo que había dicho Aristóteles, Tomás de Aquino señaló que los bienes privados son más productivos, ya que las personas cuidan más lo propio. Este planteamiento es, sin duda, base fundamental de la economía de mercado.

¿Precio justo es el "precio de mercado"?

Uno de los temas económicos que más les interesaron a los escolásticos, desde el punto de vista moral, fue determinar cuándo un precio era justo. Mientras algunos autores anteriores habían planteado que el "precio justo" estaba determinado por el costo de producción, Tomás de Aquino estableció que el precio de los bienes no está determinado por la naturaleza de ellos, sino por la utilidad que reportan. Y, más importante aún, consideró que el precio justo era aquél determinado por la "estimación común" de la sociedad; es decir, algo muy similar al concepto actual de precio de mercado.

El precio justo está dado por la "estimación común" de las personas, es decir, algo muy similar al actual precio de mercado.

Tomás también fue enfático en plantear los beneficios que le significan al país el tener una política monetaria sana y estable. El autor consideraba que la adulteración de la moneda era equivalente a darles estupefacientes a los enfermos: en un principio alivia, pero a la larga causa males peores.

Condena al préstamo con interés

La Iglesia Católica tenía una posición oficial, que se remontaba al Antiguo Testamento, de condena al préstamo con interés. Tomás de Aquino hizo suya esta tradición, a la cual le agregó la posición de Aristóteles respecto de que el dinero es estéril y, por lo tanto, no se puede generar dinero con dinero.

Tomás consideraba que pagar interés era pagar un precio por el paso del tiempo y, dado que el tiempo es un bien poseído por todos, no se puede cobrar por él. Si bien hoy puede parecer extemporáneo, con este planteamiento estuvo a punto de descubrir el valor inter-temporal del dinero, propio de la economía moderna (es decir, que cien pesos hoy valen más que cien pesos en un año más).

Es tal la importancia del planteamiento del interés de Tomás de Aquino y fue tan grande su influencia, que la Iglesia Católica reafirmó la prohibición a sus fieles de la práctica del préstamo con intereses hasta principios del siglo XIX. Esto explica, entre otras cosas, que por muchos siglos los cristianos no se hayan dedicado a la actividad bancaria y sí lo hayan hecho los judíos.

En la Edad Media, prácticamente toda la cultura estuvo en manos de la Iglesia. El pensamiento económico no fue una excepción. Interesaba fundamentalmente conocer la moralidad de los diversos actos económicos, lo que explica que muchas reflexiones económicas se encuentren en los manuales para confesores.

Fragmento de Los Trabajos y los Días

Nótese en este fragmento la percepción sobre la ganancia, sobre que lo más seguro es lo que está en la casa, sobre honrar el salario convenido. Son claramente ideas precapitalistas. El texto completo de Los Trabajos y los Días puede verse en:

http://www.scribd.com/doc/522533/hesiodo-los-trabajos-y-los-dias

Fragmento de Los Trabajos y los Días de Hesíodo

No aspires a ganancias ilícitas, porque equivalen a la ruina.

Ama al que te ame, ayuda al que te ayude, da al que te dé; pero no des nada a quien no te dé nada. Se da, en efecto, al que da; pero nadie da a quien no da nada.

Buena es la liberalidad; pero la rapiña es mala y mortal.

Si alguien da, aunque sea mucho, y por su propio impulso, se alegra de dar y está contento de ello en su corazón; pero el que roba escudándose en su impudicia, aunque sea poco, queda con el corazón desgarrado, porque si añades lo poco a lo poco, pero frecuentemente, pronto lo poco se hará mucho.

El que añade a lo que posee, evitará el hambre negra. Lo que está seguro en casa no inquieta al amo. Más vale que esté todo en casa, ya que lo que hay fuera está expuesto.

Dulce es gozar de los bienes presentes y, cruel desear los de fuera.

Te aconsejo evitar todas estas cosas. Hártate de beber al principio y al final del tunel, pero no cuando está a la mitad.

Vana es la economía donde ya no hay nada.

Da siempre exactamente el salario convenido a tu amigo.

Hasta cuando juegues con tu hermano, ten un testigo; la credulidad y la dcsconfianza pierden por igual a los hombres.

No seduzca tu espíritu con su dulce charla la mujer que adorna su desnudez, porque anda buscando tu hacienda: y quien se fía de semejante mujer se fía del ladrón.

Al hijo unico es a quien compete vigilar la casa paterna, y as¡ es como la riqueza se acrece en las moradas. ¡Ojalá mueras viejo y dejes un solo hijo en tu lugar! Zeus otorga también grandes riquezas a las familias numerosas. Los esfuerzos de muchosproducen bienes mayores. Asi, pues, si tu espíritu desea riquezas, procede como te aconsejo y añada trabajo al trabajo.

Los trabajos y los días

Existen diferentes afirmaciones de economistas, que refieren esta obra literaria de Hesíodo como el primer tratado de Economía en el sentido de que puede contarse como antecedente de la Teoría del Valor Trabajo. Una afirmación muy importante, por tratarse de un estudioso que vivió en la Grecia Antigua, es que el trabajo no es un castigo divino, creencia que se mantuvo prácticamente en toda la sociedad feudal y que fué erradicada por la teoría del valor trabajo, sistematizada por Adam Smith.

En:

http://turan.uc3m.es/uc3m/inst/LS/apolo/erga.html

Erga (Los trabajos y los días)

Hesíodo

Los Trabajos y los días o Erga son un manual que incluye información útil para el cultivo de la tierra, la cría de ganado, el paso de las estaciones, la navegación por mar...

El mito de Pandora explica por qué los hombres están obligados a sufrir sacrificios: una venganza divina desatada por la curiosidad de la mujer, que abre la caja prohibida dejando escapar todos los sufrimientos humanos encerrados en ella.

Pero el trabajo según Hesíodo no es sólo un castigo, es el máximo valor para el hombre común, semejante en nobleza a la areté de los héroes antiguos, pues quien trabaja con la dedicación y los conocimientos necesarios puede alcanzar la felicidad.

En este libro se nos habla de dos tipos de ambición, una buena y otra mala. La mala, que se ha apoderado de su hermano Perses, lleva a la intriga, genera discordia y ociosidad, y la buena lleva al campesino a ser próspero, incitándole a perseverar. También contrapone la Justicia (díke) con el exceso de pasiones nefastas (hybris), que debe ser evitado a toda costa.

Estructura:

1-10. Proemio: Himno a las Musas de Pieria y elogio a Zeus; epílogo con oración a éste para que imponga la ley de la justicia y palabras a Perses, al que el poeta va a dar consejos.

11-285. Mitos y fábula: Avisos a Perses sobre la justicia y el trabajo; explicaciones sobre la dolorosa vida humana y el poder justiciero de Zeus. Hay dos Érides o Rivalidades, la de la envidia y la de la emulación en el trabajo, que es la que hay que seguir. Perses abusó de Hesíodo porque siguió la primera.

Mito de Prometeo y Pandora que explica el desgraciado destino humano por haberse enfrentado a Zeus aquel protector de los hombres, que robó el fuego para ellos, haciéndolos poderosos.

Mito de las Edades: la de Oro, a través de las de Plata, Bronce y de los Héroes, se ha llegado a la de Hierro, en que culmina la injusticia.

Fábula del ruiseñor y el halcón, que dice que soltará o no al primero según quiera, porque es más fuerte, con la conclusión de que en el mundo humano es de otro modo. Díke, la Justicia, hija de Zeus, cuenta a éste las injusticias de los hombres y él las castiga.

286-694. Los dos caminos y el tema del trabajo, suplemento dirigido a Perses: tema de los dos caminos, los dioses han puesto sudor en el de la virtud, pero es el que compensa. Máximas sobre el Trabajo, el Respeto, la Felicidad.

386-681. Calendario agrícola: explica cómo trabajar el campo en términos generales. Sólo se dirige a Perses una vez. Preparativos para cada estación, con algunas digresiones.

618-694. Trabajos de navegación.

695-764. Consejos sobre varias cuestiones, dirigidos a un destinatario general, sobre la mujer, los amigos y vecinos, la conducta social y prohibiciones de tipo ritual y supersticioso. Epílogo a la fama.

765-828. Los Días: calendario de los días del mes que son fastos o infaustos para determinadas actividades. Existen dudas sobre su autenticidad.

Jenofonte según Diógenes Laercio

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Las negrillas, sangrías y separación de algunos párrafos son nuestros para efectos de estudio.

BIOGRAFÍA DE JENOFONTE

Tomado de:

http://www.e-torredebabel.com/Biblioteca/Diogenes-Laercio/Vida-Filosofos-Ilustres-Jenofonte.htm

1. Jenofonte, hijo de Grilo, nació en Erquia, pueblo del territorio de Atenas. Fue muy vergonzoso y hermoso de cuerpo en sumo grado. Dicen que habiéndolo encontrado Sócrates en una callejuela, atravesó el báculo y lo detuvo. Preguntóle donde se vendían las cosas comestibles, y habiéndoselo dicho, le preguntó de nuevo: «¿Dónde se forman los hombres buenos y virtuosos?». A lo cual, como Jenofonte no le satisficiese de inmediato, añadió Sócrates: «Sígueme y lo sabrás». Desde entonces fue discípulo de Sócrates. Fue el primero que publicó en forma de Comentarios las cosas que antes sólo se referían de palabra, siendo también el primer filósofo que escribió Historia.

2. Refiere Aristipo en el libro IV de las Delicias antiguas que Jenofonte amaba a Clinias y hablaba así: «Con más gusto miro a Clinias que a todas las demás cosas bellas que tienen los hombres; nada me molestaría ser ciego para todas las cosas, con tal que gozase de la vista de Clinias; aflíjome de noche y cuando duermo, porque no lo veo; doy mil gracias al día y al sol porque me muestran a Clinias» (108).

Hízose muy amigo de Ciro en la forma siguiente: tenía un amigo beocio llamado Proxeno, discípulo de Gorgias Leontino y familiar de Ciro, en cuya compañía estaba en Sardes. Escribió éste a Jenofonte, que estaba en Atenas, una carta en la que le decía le sería muy útil hacerse amigo de Ciro.

Jenofonte mostró la carta a Sócrates y le pidió consejo; pero éste lo envió a Delfos a fin de que hiciese lo que el oráculo le dijese.

Pasó a Delfos; mas no preguntó a Apolo si le convenía ir a ver a Ciro, sino el cómo lo había de ejecutar. Sócrates le reprendió la astucia; pero fue del parecer hiciese el viaje. Llegado a verse con Ciro, le supo captar la voluntad de tal manera, que se le hizo tan amigo como el mismo Proxeno. Por lo cual nos dejó escrito cuanto pasó en la subida y regreso de Ciro.

3. Fue mortal enemigo de Memnón de Farsalia, el cual, en la subida de Ciro, era conductor de las tropas extranjeras. Objetábale, entre otras cosas, que seguía amores superiores a su calidad. También afeó a cierto Apolonio por llevar agujeros en las orejas. Después de la subida de los persas, la rotura del Ponto y el quebrantamiento de la alianza por Seto, rey de los odrisos, se retiró Jenofonte a Asia a estar con Agesilao, rey de los lacedemonios; llevóle muchas tropas de Ciro para que militasen en su ejército, se puso todo en su obediencia, y fue su mayor amigo. Con esta ocasión, pareciendo a los atenienses que estaba de parte de los lacedemonios, lo condenaron a destierro. Pasó después a Éfeso y entregó en depósito a Megabizo, sacerdote de Diana, la mitad del oro que traía hasta que volviese; pero si no volvía, mandó se hiciese con él una estatua de la diosa y se la dedicase. Con la otra mitad envió dones a Delios.

Habiendo Agesilao sido llamado a Grecia para hacer la guerra a los tebanos, pasó Jenofonte con él a Grecia, dándole víveres los lacedemonios. Finalmente, separado de Agesilao, se fue al territorio de Elea, cerca de la ciudad de Escilunte.

4. Iban con él, como dice Demetrio de Magnesia, cierta mujercilla llamada Filesia y dos hijos, Grilo y Diodoro, según escribe Dinarco en el libro Del repudio contra Jenofonte; los cuales dos hijos fueron llamados Geminos (109). Habiendo Megabizo viajado a Escilunte por causa de ciertas festividades públicas, recobrando Jenofonte su dinero, compró y dedicó a la diosa unos campos por los cuales corre el río Selinus, del mismo nombre que el que pasa por Éfeso.
Entreteníase en la caza, convidando a comer a los amigos y escribiendo sobre historia.
Dinarco refiere que los lacedemonios le dieron habitación y tierras. Dícese también que Filópidas de Esparta le envió en don diferentes esclavos traídos de Dardania para que se sirviese de ellos en lo que gustase. Que después, habiendo venido los elienses con ejército a Escilunte, destruyeron la posesión de Jenofonte por tardar los lacedemonios en venir a la defensa. Entonces los hijos de Jenofonte huyeron ocultamente con algunos esclavos y se fueron a Lepreo. Igualmente Jenofonte, que primero se retiró a Elis; después pasó a Lepreo, donde estaban sus hijos, y con ellos a Corinto, donde se estableció.

5. Habiendo por entonces resuelto los atenienses dar auxilio a los lacedemonios, envió Jenofonte a sus hijos a Atenas para que militasen bajo las órdenes de los lacedemonios; habían estudiado la disciplina militar en Esparta, según escribe Diocles en las Vidas de los filósofos. Diodoro volvió de aquella jornada sin haber hecho cosa memorable, y tuvo después un hijo del mismo nombre que su hermano. Pero Grilo murió en ella peleando valerosamente entre la caballería, siendo general de ésta Cefisodoro, y Agesilao de la infantería, como dice Éforo en el libro XXV de sus Historias. La batalla fue junto a Mantinea. Murió también en ella Epaminondas, capitán de los tebanos. Dicen que Jenofonte estaba a la sazón haciendo un sacrificio, con corona en la cabeza, y tenida la noticia de la muerte del hijo, se quitó la corona; pero sabido que había muerto peleando valerosamente, se la volvió a poner. Algunos dicen que ni aun lloró; sí que solamente dijo: «Yo ya sabía lo había engendrado mortal».

6. Aristóteles dice hubo muchísimos que escribieron elogios y el epitafio de Grilo, en parte por congraciarse con el padre. Y Hermipo dice, en la Vida de Teofrasto, que aun Sócrates escribió encomios de Grilo; lo cual indujo a Timón a censurarlo con los versos siguientes:

Dos, o tres, o más libros (110)
enfermos y sin fuerza ha publicado,
en todo parecidos a las obras
de Jenofonte y Esquines, ineptas
para persuadir cosa ninguna.

Ésta fue la vida de Jenofonte. Floreció hacia el año IV de la Olimpíada XCIV. Subió con Ciro, siendo arconte Jeneneto, un año antes de la muerte de Sócrates. Murió el año primero de la Olimpíada CV (según escribe Estesiclides Ateniense en la Descripción de los arcontes y vencedores en los juegos olímpicos), siendo arconte Calidemide, en cuyo tiempo reinaba en Macedonia Filipo, hijo de Amintas. Su muerte fue en Corinto, como dice Demetrio de Magnesia, siendo ya de edad avanzada. Fue Jenofonte un varón en todo bueno: aficionado a los caballos y a la caza, e inteligente en la táctica, según consta de sus escritos. Fue pío, dado a los sacrificios, muy práctico en conocer las víctimas y celoso imitador de Sócrates.

7. Escribió más de cuarenta libros, que algunos dividen con variedad. La Subida de Ciro está escrita no con prefacio a toda la obra, sino con proemios particulares a cada libro. Los demás escritos son: La institución de Ciro, Los hechos memorables de los griegos, Los comentarios, El banquete,
La económica,
Acerca de los caballos, De la caza, Del cargo del general de caballería, La apología de Sócrates, De la semilla, Hierón, o sea, Sobre el gobierno tiránico, El Agesilao y, finalmente, Sobre las repúblicas de los atenienses y lacedemonios; bien que Demetrio de Magnesia dice que esta obra no es de Jenofonte. Dícese que poseyendo él solo los libros de Tucídides y habiendo podido suprimirlos, no lo ejecutó; antes bien, los publicó para gloria de aquél. Llamábanlo la Musa ática por la dulzura de su locución, y por esto había algunos celos entre él y Platón, como diremos cuando tratemos de éste.

8. Mis epigramas a Jenofonte son éstos:

No sólo pasó a Persia Jenofonte
por la amistad de Ciro,
sino por caminar por la ardua vía
que a los dioses conduce.
Escribiendo las glorias de los griegos
su socrático ingenio nos demuestra.

Y este otro a su muerte:

Si por los ciudadanos
de Cécrope y de Cranao, Jenofonte,
desterrado te miras,
sin más causa que ser de Ciro amigo,
ya la hospital Corinto te recibe,
y estableces en ella tu morada.

Me acuerdo haber leído que floreció hacia la Olimpiada LXXXIX (111), con los otros discípulos de Sócrates. Istro dice fue desterrado por decreto de Eubelo, y que por sentencia del mismo se le alzó el destierro.

9. Hubo siete Jenofontes. El primero, éste de que hemos tratado. El segundo fue ateniense, hermano del Nicostrato que compuso el poema La Teseide, el cual, entre otras cosas, escribió la Vida de Epaminondas y de Pelópidas. El tercero, médico de Cóo. El cuarto, uno que escribió la Historia de Aníbal. El quinto trató De los portentos fabulosos. El sexto fue de Paros y escultor célebre. Y el séptimo, poeta de la comedia antigua (112).

(108) Este pasaje lo trae el mismo Jenofonte en su Convite, con poquísima diferencia; y es notable que Laercio vaya a buscarlo a Aristipo.
(109) A saber, Cástor y Pólux.
(110) Άσθενιχή τε λόγων δυάς ή τριχς, etc. Logos puede significar argumento, razón, discurso, razonamiento, palabra, disertación, oración, libro, etc.
(111) Arriba, donde dijo Laercio que floreció hacia la Olimpíada XCIV, debió seguir la opinión común y recibida. Aquí da a entender que había quien discrepaba en algo. Bien puede decirse que un hombre florece en sabiduría dentro de unos quince años.
(112) La comedia griega tuvo tres estados: Antigua o Primitiva, la cual representaba hechos verdaderos, y los actores tomaban los nombres y circunstancias de los mismos sujetos entre quienes pasó el caso, que nunca era fingido. Así, en ella se motejaban personalmente y se satirizaban unos a otros, dándose en rostro con sus errores, defectos y descuidos públicos y ocultos, aun entre personas respetables. Esta demasiada libertad de los poetas, tan agradable al populacho, tenía acobardados a todos, sin atreverse a tomar parte en los negocios públicos, por cuya razón Alcibíades prohibió el nombrar a nadie en la escena. Esta prohibición produjo otra especie de comedia que llamaron Media, en la cual eran verdaderos los hechos, y las personas fingidas. De ambas especies compuso comedias Aristófanes, porque en su tiempo se prohibió la Primitiva. Finalmente, porque todavía los asuntos verdaderos se solían aplicar con facilidad a personas señaladas que los habían manejado, aunque no se nombrasen, y la libertad de poetas y actores era excesiva, inventó Menandro la tercera especie de comedia llamada Nueva, en la cual fue todo fingido, hechos y personas
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Economía según Jenofonte

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La obra de Jenofonte, Economía, la hemos encontrado solamente en inglés en:

http://www.perseus.tufts.edu/cgi-bin/ptext?doc=Perseus%3Atext%3A1999.01.0212;query=chapter%3D%231;layout=;loc=Ec.%202.1
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Programa de Economía Política I

UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR
FACULTAD DE CIENCIAS ECONOMICAS
ESCUELA DE ECONOMIA

MATERIA: ECONOMIA POLITICA I


ECP 118
PRE REQUISITOS: SOCIOLOGIA GENERAL, MICROECONOMIA II, MACROECONOMIA II
U.V.: 3
20 SEMANAS
CICLO: V
NUMERO CORRELATIVO: 17


OBJETIVO

TENER UNA PERCEPCIÓN BÁSICA Y COHERENTE DE LOS PRINCIPIOS DE LA CIENCIA ECONÓMICA

CONTENIDO:

ESTUDIO DE LA FUNDACIÓN DE LA CIENCIA ECONOMICA

UNIDAD I. PRECURSORES:

GRECIA ANTIGUA: ARISTOTELES, JENOFONTE
FISIOCRATAS: TABLA ECONOMICA DE QUESNAY
WILLIAM PETTY: ARITMETICA POLITICA

UNIDAD II. FUNDADORES:

ADAM SMITH: LA RIQUEZA DE LAS NACIONES
DAVID RICARDO: PRINCIPIOS DE ECONOMIA POLITICA

UNIDAD III. VERTIENTES:

CARLOS MARX: CRITICA DE LA ECONOMIA POLITICA
KARL MENGER: PRINCIPIOS DE ECONOMIA POLITICA

CONTENIDOS:

PRIMERA UNIDAD:

ARISTOTELES: VALOR DE USO Y VALOR DE CAMBIO, CREMATÍSTICA Y ECONOMIA

JENOFONTE: EL TRABAJO

QUESNAY: PRODUCTO NETO, TRABAJO PRODUCTIVO E IMPRODUCTIVO

PETTY. TRABAJO EXCEDENTE

SEGUNDA UNIDAD:

ADAM SMITH: DIVISION DEL TRABAJO, TEORIA DEL VALOR TRABAJO. TRABAJO PRODUCTIVO E IMPRODUCTIVO.

DAVID RICARDO: REMUNERACION DEL TRABAJO. VENTAJAS COMPARATIVAS.

TERCERA UNIDAD:

CARLOS MARX: FUERZA DE TRABAJO Y TRABAJO. TRABAJO EXCEDENTE Y NECESARIO. PLUSTRABAJO.

KARL MENGER: TEORIA DE LA UTILIDAD, CLASIFICACION DE LAS NECESIDADES Y LOS BIENES.

METODOS DE ENSEÑANZA:

CLASES EXPOSITVAS

LECTURAS DE TEXTOS ORIGINALES

DISCUSIONES

TRABAJO DE INVESTIGACION APLICADA

EXPOSICION SOBRE TEMAS AL FINAL

EVALUACIONES:

TRES EXAMENES PARCIALES: 20% CADA UNO

UN TRABAJO ESCRITO EN TRES MOMENTOS: SELECCIÓN Y JUSTIFICACION DEL TEMA SELECCIONADO, AVANCE Y PRESENTACIÓN POR ESCRITO FINAL: 20% DISTRIBUIDOS EN LOS TRES MOMENTOS ANTERIORES.

PRESENTACIÓN ORAL DEL TEMA: RECURSOS DIDÁCTICOS, CAPACIDAD PEDAGÓGICA, DOMINIO DEL TEMA: 20% DISTRIBUIDO EN LOS TRES ASPECTOS ANTERIORES.

BIBLIOGRAFIA:

ARISTOTELES: LAS CLASES SOCIALES, VALOR DE USO Y VALOR DE CAMBIO (LA POLITICA, ETICA A NICÓMANO)

WILLIAM PETTY: ARITMETICA POLITICA

ENGELS: EXPLICACION DE LA TABLA ECONOMICA DE QUESNAY

ADAM SMITH: LA RIQUEZA DE LAS NACIONES (CINCO PRIMEROS CAPITULOS), TEORIA DE LOS SENTIMIENTOS MORALES.

DAVID RICARDO: PRINCIPIOS DE ECONOMIA POLITICA Y TRIBUTACION

CARLOS MARX: PROLOGO DE CONTRIBUCION A LA CRITICA DE LA ECONOMIA POLITICA

LENIN: CARLOS MARX CON UNA EXPOSICION DEL MARXISMO

KARL MENGER: PRINCIPIOS DE ECONOMIA POLITICA

Maestro de economistas latinoamericanos

Silva Herzog es maestro de economistas de latinoamérica. Probablemente es uno de los estudiosos de la ciencia que más ha contribuido a difundir y cimentar la personalidad propia, independiente, de la ciencia económica y su carácter social. Es clásica su "Homilía para Futuros Economistas", cuya tercera edición, realizada en 1963, por la Facultad de Economía de la Universidad de El Salvador, fué dedicada por el autor a los alumnos de esta institución. La primera edición de "Homilía..." apareció en 1956 (Cuadernos Americanos).

Un párrafo profundo de Silva Herzog:

"(...) la utilidad de las matemáticas para el economista. Lo reconozco sin reserva allguna. Pero no es lo mismo reconocer que las matemáticas son herramientas útiles y aún indispensables al economista, que sostener que la Economía es una ciencia matemática porque se ocupa de cantidades. Entre una y otra postura, entre una y otra concepción la distancia es inmensa.

A mi parecer el punto de vista de Sismondi, se aproxima más a la verdad que los puntos de vista de Jevons y de Say; pero se hubiera aproximado más todavía, si hubiera escrito que la Economía es una ciencia social que estudia cómo se producen y distribuyen los bienes materiales y cómo debieran producirse y distribuirse; si hubiera añadido que su objeto no es la riqueza por la riqueza misma, sino un medio para mejorar al hombre en todos los aspectos esenciales de su existencia individual y colectiva."

En:


Jesús Silva Herzog

(San Luis Potosí, México, 1892-Ciudad de México, 1985) Economista mexicano.

En 1910, año en que estalló la Revolución, fue enviado por su familia a Nueva York para cursar estudios de economía.

De regreso en su ciudad natal comenzó a ejercer el periodismo en El Demócrata y Redención, y estuvo cerca de ser fusilado por sus divergencias con el ideario constitucionalista de Venustiano Carranza.

En 1922 se graduó en economía por la Escuela de Altos Estudios de la Universidad Nacional. A partir de entonces, su influencia en la vida pública del país fue constante.

Preocupado por la enseñanza de su especialidad, fundó el Instituto Mexicano de Investigaciones Económicas y la Revista Mexicana de Economía, institución que dirigió de 1940 a 1942.

Como investigador se interesó por la historia de la economía y temas como la reforma agraria y la cuestión petrolera. Petróleo mexicano. Historia de un problema (1941), El pensamiento económico en México (1947) y El agrarismo mexicano y la reforma agraria (1959) son sus tratados más destacados.

En este discurso se perfila la trayectoria de Silva Herzog al tiempo que se realiza una síntesis muy precisa del carácter social de la economía con extractos de trabajos de economistas como Keynes.

Discurso de la entrega de los Premios en Investigación Económica Mtro. Jesús Silva Herzog Versión 2000

En:


Rendirle un homenaje al Mtro. Jesús Silva Herzog a través de los Premios en Investigación que otorga en su nombre el Instituto de Investigaciones Económicas es reconocer sus aportaciones a la Ciencia Económica.

Nuestra ciencia no rinde frutos como quisiéramos, el mundo se convulsiona y la producción crece por largos periodos para ir declinando poco a poco y destruir sus propias fuerzas productivas.

La construcción sobre la destrucción de la tecnología, los avances de la innovación y la ciencia. Así, nuevamente, vuelve a crecer la producción pero no se distribuye equitativamente, ni de forma tal que posibilite el desarrollo de las capacidades productivas y creativas de toda la población.

Sin embargo, a lo largo del siglo XX el pensamiento científico en economía ha tenido importantes aportaciones al conocimiento que se genera en las ciencias sociales y las llamadas ciencias duras para la comprensión de los procesos económicos y sus determinaciones.

Aún más, se registró un crecimiento impensable en otras épocas de académicos y profesionales dedicados de tiempo completo al trabajo de esclarecer múltiples fenómenos económicos. Así, el campo mismo de la ciencia económica también se acrecentó.

En México, todavía al inicio del siglo pasado se debatía si la economía tenía un campo específico de estudio o si debía enseñarse en las aulas de las escuelas de derecho y contaduría. Sin embargo, en muy pocos años la ciencia económica avanza hasta alcanzar aportaciones sustanciales y no cabe duda de que hoy conocemos más acerca de la economía mexicana, sus procesos, determinaciones y perspectivas.

Los grandes temas económicos en debate durante el siglo pasado fueron precisamente los problemas del desarrollo, nuestro Instituto tempranamente supo encaminar sus esfuerzos en la línea que marcaba el mayor desafío a la ciencia económica.

A pesar de los importantes avances alcanzados por la ciencia económica en nuestro país, con las contribuciones nuestras y de otros centros académicos y científicos, las aceleradas transformaciones económicas y la presencia de viejos y nuevos problemas, mantienen vigente el desafío del desarrollo.

Existe una necesidad social y política de alcanzar un mínimo de bienestar social y económico para toda la población, que sólo es viable cuando los procesos económicos son deliberadamente encaminados a ello.

La ciencia económica a pesar de las grandes aportaciones que ha dado a la humanidad no ha logrado la distribución de la riqueza que permita en la mayoría de la población que todo ser humano mantenga un mínimo de alimentación y reciba servicios de salud indispensables. Es decir, que cada individuo en nuestra sociedad tenga la oportunidad de trabajar y que todo aquel que desee trabajar pueda hacerlo en condiciones que permitan a la sociedad beneficiarse de todas las capacidades productivas y creativas de su fuerza laboral.

Con otro nivel de retribución al trabajo, su efecto multiplicador sobre la demanda, pero también sobre la vida social y democrática del país, se percibiría de manera casi inmediata y podría gestar las bases económicas detonantes del propio crecimiento económico. Sin embargo, no es la ciencia económica la que distribuye la riqueza, sino las decisiones de política económica.

El uso eficiente de los recursos productivos es un principio que no está a discusión, como tampoco el hecho de que los recursos naturales son finitos. Lo que sí está a discusión y pone en peligro la vida de la sociedad y del propio planeta es seguir aplicando políticas públicas irracionales que no permiten mejorar la calidad de vida. ¿Cómo lograr un desarrollo económico sostenido con equidad?. Esta pregunta se formula a cada momento y en cada contexto histórico ha encontrado múltiples respuestas; es parte de una discusión profunda de lo que han sido la economía y el pensamiento económico desde hace más de 2,900 años.

Hesíodo, el poeta griego, escribió un poema económico “Los trabajos y los días”; quinientos años después, Jenofonte escribió “La Economía” y otro libro “Medios de aumentar las rentas públicas de Atenas”.

Posteriormente, en el “Deuteronomio”, último libro del Pentateuco, atribuido a Moisés, se establece el pago de diezmos y primicias. Estas son las primeras obras de las que se tiene noticia en las cuales se tratan principios de la economía.


Las aportaciones a la economía política van desde Antonio de Montchrétien con su libro “Tratado de la Economía Política” hasta el libro de Carl Menger que también abarca los “Principios de Economía Política”.

Cabe destacar la obra “La Riqueza de las Naciones” de Adam Smith cuyos antecedentes se encuentran en Francois Quesnay, Mercier de la Riviere, Dupont de Nemours y el abate Baoudeau. Carlos Marx considera a William Petty el verdadero fundador de la economía política junto con John Locke y David Hume. No podríamos dejar de mencionar las aportaciones de David Ricardo en su libro “Principios de Economía Política y Tributación”. Puede afirmarse que Adam Smith, David Ricardo, John Stuart Mill y Robert Malthus, son los fundadores de la economía clásica inglesa. Carlos Marx estudió seriamente a Smith y Ricardo, a los socialistas franceses y a los utopistas y filósofos alemanes Feuerbach y Hegel que hicieron aportaciones sustanciales a la ciencia de la economía política.

Recientemente, William Stanley Jevons en su libro “La Teoría de la Economía Política”, junto con Walras y Menger fundan la escuela austríaca y la corriente de los marginalistas. John Maynard Keynes en la introducción de las “Obras Escogidas de Alfred Marshall” cita que “la economía es una ciencia fácil en la que son muy pocos lo que logran destacarse”. Es el propio Keynes quien en “Teoría General de la Ocupación, el interés y el dinero” escribió “No es natural para una población, en que son tan pocos los que disfrutan de las comodidades de la vida, acumular de una manera tan enorme.”, y agrega “Las clases laboriosas no quieren ya privarse de tantas cosas y las clases ricas, que ya no confían en el futuro, pueden disfrutar más plenamente de sus libertades de consumo mientras les dure y llega la hora de la confiscación”.


Es precisamente por la comprensión de la dinámica de las asimetrías y desigualdades características del proceso económico que en sus obras Keynes destaca la importancia del papel del Estado como regulador del proceso económico.

Los grandes pensadores de la economía del siglo XX: Schumpeter, Kalecki, Harrod, Minsky, Perroux, Hayek, Friedman, Leontief se enfrentan al desafío de estructurar de manera coherente el alcance del acto económico que finalmente define el campo de la ciencia económica, pero también se enfrentan a la idea de una mayor o menor regulación del estado.

La ciencia económica hoy tiene que analizar desde la perspectiva de la física los fenómenos caóticos de los sistemas complejos, el carácter no aleatorio de las fluctuaciones de precios en los mercados financieros. Se propone que la economía es caótica, y que los ciclos económicos, a intervalos irregulares, son inevitables. "...las ecuaciones de la economía tendrán que estar basadas en las leyes más complicadas que rigen los elementos económicos básicos: la naturaleza humana y algunas de sus producciones..." "La teoría del caos, basada en principios de globalidad, holísticos, de no-equilibrio y de inestabilidad limitada, proporciona modelos y técnicas para el estudio de las emergentes organizaciones fractales, informales o amorfas, que practican el aprendizaje complejo en la oportunidad y gestionan la innovación y la creatividad. Al ocuparnos de la aplicación del caos a los mercados financieros, se pone de manifiesto el acortamiento del tiempo de predicción que, a veces, queda reducido al mínimo".

Las corrientes en América Latina de los institucionalistas, los cepalinos, los dependentistas y sobre todo el legado y la herencia de las obras del Mtro. Jesús Silva Herzog, también quedan signadas por estas definiciones.

Si regresamos a la lectura de la “Homilía para Futuros Economistas”, cuando el Mtro. Jesús Silva-Herzog piensa en el futuro del economista, él señala lo siguiente, “ ... el ideal supremo de un economista mexicano o latinoamericano en general, estriba en decir las cosas bien y hacerlas mejor, en amar a su patria con hondo y desinteresado amor, en servir a su pueblo con la mira de elevar sus condiciones culturales y materiales, y, por último, luchar sin tregua consigo mismo para hacer de la propia vida algo así como una obra de arte....esperemos que la palabra economista, quiera decir en el próximo futuro, por su íntimo y recóndito significado esencial, arquitecto de pueblos”.

En nuestro días se renueva con distinto vigor el reto para la ciencia económica que es precisamente “...el desempleo en inmensa escala y la organización del ocio entre una parte considerable de los habitantes de la Tierra”. Parece sin embargo necesario reiterar, aún en el curso de enfrentar el debate económico, el principio de libertad que rige a toda sociedad, a todo país, a la Universidad y a nuestra comunidad académica en el marco de la ciencia económica. Tal principio es indispensable para el avance del pensamiento científico, por cuanto que, tanto las corrientes dogmáticas como los apologéticos de la reacción, deben quedar en el pasado y morir cada día que resurgen, especialmente en las comunidades académicas comprometidas con la ciencia y con el bienestar de las mayorías.

Por lo tanto, con la entrega de los premios en investigación económica, no sólo debemos refrendar nuestra misión institucional, que es el estudio de la ciencia económica, sino nuestro compromiso con la sociedad por ser ésta una universidad pública, que vive de lo que la sociedad le otorga.

Asimismo es necesario retribuirle, con investigaciones y estudios que permitan transformar la realidad económica de nuestro país y de América Latina, y con el compromiso de que nuestra generación deberá legar a nuestros hijos la posibilidad de una mejor distribución del ingreso y un desarrollo económico más justo y equitativo.

Muchas gracias, felicidades.

Ciudad Universitaria, 22 de Mayo de 2001.

Dra. Alicia Girón González.

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