Usualmente las negrillas y subrayados son nuestros.

1.3.17

Sócrates como economista


Jenofonte, El Económico, algunos fragmentos


--- Dime, Critobulo, preguntó, ¿es acaso la administración de una casa el nombre de un saber, como la medicina, la herrería y la carpintería? — Yo creo que sí, respondió Critobulo.

(...)

—¿Puede entonces el entendido en ese arte, dijo Sócrates, aunque no tenga bienes personalmente, recibir un sueldo por administrar una hacienda, como lo recibiría por construir una casa?
— Sí, ¡por Zeus!, dijo Critobulo, y ganaría un buen sueldo si al hacerse cargo de una hacienda fuera capaz de cubrir gastos, hacer economías y acrecentar la propiedad.

(...)

—Entonces estamos de acuerdo en esto, que la flauta es un bien si se vende, pero no lo es si no se vende y se posee sin saber hacer uso de ella.
 — Nuestra conversación avanza muy a propósito de lo convenido, Sócrates, pues dijimos que un bien es lo que beneficia. La flauta no es un bien si no se vende, pues no sirve para nada. En cambio, si se vende, es un bien

(...)

—Siempre que sepa venderla, pues si la vende a cambio de algo que no sepa utilizar, ni siquiera vendida es un bien, según tu propio razonamiento.
— Me parece que estás diciendo, Sócrates, que ni siquiera el dinero es un bien si no se sabe utilizar.

(...)

--- Sin embargo acordamos que, aunque no se tuviera riqueza, había una ciencia de la administración. En ese caso, ¿qué impide que tú la conozcas?
— ¡Por Zeus!, lo mismo que le impediría a un individuo saber tocar la flauta si no tuviera una y nadie le permitiera aprender en la suya. Es lo mismo que me ocurre a mí con la administración.

(...)

--- Tienes razón, Critobulo, pues los llamados oficios manuales están desacreditados y, lógicamente, tienen muy mala fama en nuestras ciudades, ya que dañan el cuerpo de los trabajadores y oficiales, obligándoles a permanecer sentados y a pasar todo el día a la sombra, y alguno de ellos incluso a estar siempre junto al fuego.

(...)

 — Te he contado esto, Critobulo, continuó Sócrates, haciéndote ver que ni siquiera los muy afortunados pueden prescindir de la agricultura. Da la impresión, en efecto, que esta ocupación es al mismo tiempo un motivo de placer, un medio para acrecentar la hacienda y una forma de entrenar el cuerpo para poder hacer cuanto corresponde a un hombre libre.

(...)

 --- Estuvo muy acertado el que dijo que la agricultura era la madre y la nodriza de las demás artes, pues si la agricultura florece, prosperan también las otras artes, pero cuando la tierra se ve obligada a mantenerse yerma, se marchitan casi sin excepción las restantes artes, tanto en la tierra como en el mar.

(...)

Las negrillas son para efectos de estudio. EH.