Usualmente las negrillas y subrayados son nuestros.

24.9.12

Citas de El Capital, Cooperación, Cap. IX, Tomo I

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Marx, Karl, El Capital, Siglo XXI Editores , Tomo I, "El Proceso de Producción del Capital"
Cooperación, Cap. IX.
 
En lo que respecta al modo de producción mismo, por ejemplo, en sus comienzos la manufactura apenas se distingue de la industria gremial del artesanado por el mayor número de obreros que utiliza simultáneamente el mismo capital. El taller del maestro artesano no ha hecho más que ampliarse.
 
(...)
 
La forma del trabajo de muchos que, en el mismo lugar y en equipo, trabajan planificadamente en el mismo proceso de producción o en procesos de producción distintos pero conexos, se denomina cooperación.
 
(...)
 
No se trata aquí únicamente de un aumento de la fuerza productiva individual, debido a la cooperación, sino de la creación de una fuerza productiva que en sí y para sí es forzoso que sea una fuerza de masas
 
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en todas estas circunstancias la fuerza productiva específica de la jornada laboral combinada es fuerza productiva social del trabajo, o fuerza productiva del trabajo social. Surge de la cooperación misma.
 
(...)
 
De ahí que el valor total de estas fuerzas de trabajo o sea la suma de los salarios correspondientes a los obreros por el día, la semana, etc. deba estar reunido en el bolsillo del capitalista antes de que las fuerzas de trabajo mismas lo estén en el proceso de producción.
 
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Un solista de violín se dirige a sí mismo; una orquesta necesita un director. Esta función directiva, vigilante y mediadora se convierte en función del capital no bien el trabajo que le está sometido se vuelve cooperativo.
 
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El capitalista no es capitalista por ser director industrial, sino que se convierte en jefe industrial porque es capitalista. El mando supremo en la industria se transforma en atributo del capital, así como en la época feudal el mando supremo en lo bélico y lo judicial era atributo de la propiedad territorial.
 
(...)
 
El empleo esporádico de la cooperación en gran escala en el mundo antiguo, la Edad Media y las colonias modernas, se funda en relaciones directas de dominación y servidumbre, y en la mayor parte de los casos en la esclavitud. Por el contrario, la forma capitalista presupone desde un principio al asalariado libre que vende su fuerza de trabajo al capital.
 
(...)
 
Se trata del primer cambio que experimenta el proceso real de trabajo por su subsunción bajo el capital.
 
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La cooperación simple es siempre la forma predominante en aquellos ramos de la producción donde el capital opera en gran escala pero sin que la división del trabajo o la maquinaria desempeñen un papel significativo.
 
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17.9.12

Citas de El Capital, La Jornada Laboral y Tasa y Masa de Plusvalor

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Las citas se extraen para efectos de estudio.
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Tomado de:
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Karl Marx, El Capital, Tomo I, Siglo XXI Editores,

La Jornada Laboral, Cap. VII

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La jornada laboral no es, por tanto, una magnitud constante sino variable. (...)

El capital no ha inventado el plustrabajo. (...)

El capitalista ha comprado la fuerza de trabajo por su valor diario. Le pertenece el valor de uso de la misma durante una jornada laboral.

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La jornada laboral, por el contrario, posee un límite máximo. No es prolongable más allá de determinada linde. Ese límite máximo está determinado de dos maneras. De una parte, por la barrera física de la fuerza de trabajo.

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Aparte ese límite puramente físico, la prolongación de la jornada laboral tropieza con barreras morales. El hombre necesita tiempo para la satisfacción de necesidades espirituales y sociales, cuya amplitud y número dependen del nivel alcanzado en general por la civilización.

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Como capitalista, no es más que capital personificado.

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El plustrabajo y el trabajo necesario se confunden en un todo.

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Bajo la forma de la prestación personal servil el plustrabajo esta disociado netamente del trabajo necesario.

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El esclavista compra trabajadores como compra caballos.

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El capital, por consiguiente, no tiene en cuenta la salud y la duración de la vida del obrero, salvo cuando la sociedad lo obliga a tomarlas en consideración.

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La fijación de una jornada laboral normal es el resultado de una lucha multisecular entre el capitalista y el obrero.

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La Tasa y Masa de Plusvalor, Capítulo VIII

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Una vez presupuesto esto, con la tasa del plusvalor queda dada a la vez la masa del plusvalor que el obrero individual suministra al capitalista en determinado período.

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En la producción de determinada masa de plusvalor, pues, puede compensarse el decrecimiento de un factor por el acrecentamiento de otro. Si mengua el capital variable y simultáneamente aumenta la tasa del plusvalor en la misma proporción, la masa del plusvalor producido se mantendrá inalterada.

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En la producción de determinada masa de plusvalor, pues, puede compensarse el decrecimiento de un factor por el acrecentamiento de otro. Si mengua el capital variable y simultáneamente aumenta la tasa del plusvalor en la misma proporción, la masa del plusvalor producido se mantendrá inalterada.

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A la inversa la disminución en la tasa del plusvalor deja inalterada la masa del plusvalor producido, siempre que aumente proporcionalmente la magnitud del capital variable o el número de los obreros utilizados.

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Del hecho de que la masa de la mercancía producida se determine por los dos factores, tasa del plusvalor y magnitud del capital variable adelantado, resulta una tercera ley.

Una vez dados la tasa del plusvalor o grado de explotación de la fuerza de trabajo y el valor de la fuerza de trabajo o magnitud del tiempo de trabajo necesario, se desprende de suyo que cuanto mayor sea el capital variable tanto mayor será la masa del valor y el plusvalor producidos.

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En los diversos ramos de la industria, aunque se basen en el mismo modo de producción, se ecuentran diferentes distribuciones del capital en partes constante y variable.

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Ya no es el obrero quien emplea los medios de producción, sino los medios de producción los que emplean al obrero.

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9.9.12

Nota sobre Filosofía, Economía Política y Derecho

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Nota sobre Filosofía, Economía Política y Derecho.

La concepción materialista e histórica del Derecho sostiene, valga la repetición de los términos, que el Derecho tiene una base material constituida por los intereses económicos de las personas, estamentos y capas sociales, pero especialmente de las clases sociales. El Derecho definido a partir de esta concepción resulta un cuerpo de leyes que en el fondo expresa la voluntad económica de la clase social que tiene una posición dominante en la sociedad.

También esta expresión de la voluntad de la clase dominante expresada en forma de jurisprudencia, tiene una determinante dimensión histórica. El Derecho Esclavista, que expresaba en forma de ley la voluntad de los amos como clase dominante, es diferente del Derecho Feudal, que combinaba una concepción teocrática del Derecho, una coacción extraeconómica, diría Marx, con un sistema de leyes que exudaban los intereses económicos de los señores feudales y la Iglesia Católica de la época.

En el sistema capitalista se reconoce por primera vez que la voluntad jurídica debe provenir del pueblo. En apariencia el sistema jurídico e institucional se vuelve democrático plenamente pero en esencia la clase social dominante, los capitalistas, adecúan el conjunto de leyes para la defensa y protección de sus intereses materiales. "Hecha la ley, hecha la trampa" es un dicho generalizado en el mundo jurídico.

Con la Revolución Socialista en la Rusia de 1917, por primera vez en la historia de la humanidad se intentó hacer coincidir la forma jurídica con la realidad institucional del Estado reconociendo e intentando concretar el principio de que todo poder, y sobre todo el poder jurídico, emana del pueblo. Se inentó tal hazaña de la humanidad con el Derecho Soviético. En el fondo se confirmó la tesis de que la jurisprudencia es la manifestación sedimentada de los intereses materiales de las clases sociales: el Derecho Soviético resultó, como pronosticó Milovan Djilas, en una conjunción de normas, instancias e instuticiones jurídicas que expresaron los intereses de una nueva clase social que se ocultaba en la intencionalidad histórica de la realización del poder jurídico como expresión de la voluntad popular.

Y la lucha de la humanidad sigue para hacer coincidir la apariencia y la esencia de lo jurídico con lo democrático, con lo humano, entendido como progreso eterno, armonía constructiva y principalmente justicia social.


Evaristo Hernández
09/09/12
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