25.12.10

Crisis Financiera y Moral

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Fragmento del estudio Crisis de la Moral y la Moral de la Crisis, de Alberto Quiñonez. El autor lo envió para observaciones, sin embargo, hay datos y valoraciones que, a nuestro juicio, deben compartirse con cierta celeridad en los análisis económico políticos. Por esta razón los presentamos..

La selección del fragmento, la separación y supresión de párragos, las negrillas, son nuestros para efectos de estudio.

Moral de la crisis: Crisis financiera y reproducción sistémica.

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La moral de la crisis comienza por garantizar la crisis de la moral, esto es, la pervivencia del interés capitalista por sobre el interés social.

El gobierno estadounidense había comprado, hasta 2009, activos tóxicos por 38 mil millones de dólares. Esa compra la asume el aparato del Estado, cuyos fondos provienen de los bolsillos de la sociedad civil. De ahí que se hable de una socialización de las pérdidas: esos $38,000 millones los pagarán los hogares norteamericanos , quienes cargarán con las cuentas incobrables de los bancos, dejando a estos la cartera rentable de préstamos y posibilitando su “salvación”. Pero esos 38 mil millones sólo representan el gasto en uno de los rubros mediante los cuales el aparato del Estado ha asignado recursos a la argolla de honorables jugadores de Wall Street.

Como se muestra en la Tabla 1, la inyección monetaria representa el mayor de los rubros de gasto para manejar la crisis, este mecanismo, no obstante que inyecta liquidez en el sistema financiero y reduce los costos de operación de las empresas y de transacción de los hogares, puede crear espirales inflacionarias sobre todo en un momento de contracción de la actividad económica. Además, es de recordar que la liquidez se ha inyectado a través de los bancos –al igual que otros recursos vía préstamos directos y subasta de préstamos- y no a través de los hogares, lo cual puede no estimular la economía mediante un aumento en los niveles de consumo. Ciertamente esto último podría ser un mecanismo para evitar las espirales inflacionarias pero no garantiza una salida a la crisis en tanto que no rompe con la lógica de funcionamiento de una economía financiarizada.

Tabla 1: Gasto público orientado a la superación de la crisis financiera según tipo de gasto, economía estadounidense 2007 – 2009 (Millones de dólares)


Fuente: Elaboración propia en base a noticias de BBC Mundo y Banco Mundial.

Por otro lado, los otros rubros con mayor asignación corresponden a la reestructuración del sistema financiero y los gastos orientados a la reactivación económica. Estos últimos han sido transferencias directas a las grandes empresas, sobre todo de la industria automotriz, para subsanar las pérdidas y dinamizar sus mercados. La crisis de realización de la industria automotriz supone una caída de las tasas de ganancia en ese sector, lo que sólo puede ser superado mediante la ampliación de los mercados ya existentes, el estímulo de la producción per se no reduce el impacto de la crisis de realización. Por el contrario, podría profundizarla. El mecanismo es obvio: al aumentar la producción en esta industria –lo que en el argot economicista equivaldría de forma mecánica a un aumento de la demanda de trabajo, es decir, a un aumento del empleo- se formaría un aumento de las existencias en tanto que en el mercado de trabajo subyace una oferta extraordinaria como consecuencia del desempleo generalizado de la economía, una oferta de mano de obra lo suficientemente grande como para que los salarios permanezcan bajos y la absorción de un contingente minúsculo no represente una fuente de equiparación del consumo con la oferta excedentaria, nuevamente la divergencia entre la oferta y la demanda se volvería patente y la estructura de la economía real –la esfera de la producción- permanecería deprimida.

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Las estadísticas que se presentaron a finales del 2009 como proyecciones para 2010, han sido abandonadas y se arguye que la reactivación económica sólo será posible hacia 2014. La negación de un estado de crisis, que viene siendo el pan diario desde que ésta comenzó, es uno de los rasgos característicos de la moral de la crisis, es la praxis de la negación. En el caso salvadoreño, las proyecciones actualizadas de crecimiento para 2010 apenas presentan una tasa del 1% en el escenario más favorable, después de que al principio del año se vendió la imagen de una economía sana y en camino de reactivación vía aumento de las exportaciones, de las remesas –y del aumento consiguiente del consumo-, de la inversión y del empleo.


Gráfico 1: Tasas de crecimiento del PIB de las potencias capitalistas, 2004 - 2009




Fuente: Elaboración propia en base a datos del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.

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Los gobiernos de Bush y de Obama en Estados Unidos y el de Funes en el caso salvadoreño, se han presentado como paladines defensores de las necesidades de sus respectivos países; esto, no obstante, es una mascarada que esconde la necesidad de mantener el orden vigente, un orden que no es más que la prevalencia de los intereses corporativos.

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1 comentario:

Anónimo dijo...

Es evidente que las grandes economias en esta epoca toman medidas que ayudan a proteger a las grandes compañias d grandes intereses que tienen la mayor parte del poder economico y creo que son medidas que son de corto plazo y puede que sea un respiro pero sus crisis seran mas profundas y que si bien es cierto por la autodependencia con la usa creo que nos afectara mas y por eso es necesario medidas que vengan a proteger ya sea poco a nuestra economia salvadoreña.