21.6.07

Principios de Economía Política

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David Ricardo (1772-1823)
Economista británico

En:

http://www.marxismoeducar.cl/ricardo.htm

Nació el 19 de abril de 1772 en Londres.

Fue el tercero de los diecisiete hijos de un banquero judío que emigró de Holanda a Inglaterra.

Abandonó la escuela a los 14 años para trabajar en una agencia de corretaje.

La lectura de las obras de Adam Smith le impulsó, desde 1799, a dedicar gran parte de su tiempo al estudio de la economía.

Cuando contaba 25 años de edad ya era rico gracias a sus inversiones en bolsa. Su retiro de los negocios le permitió dedicarse a trabajos intelectuales desde muy joven.

En su primer título de teoría económica, The High Price of Bullion, a Proof of the Depreciation of Bank Notes (El elevado precio de los lingotes, una prueba de la depreciación de los billetes bancarios, 1809), defendía una unidad monetaria fuerte cuyo valor dependiera de algún metal precioso.

En su obra más importante, Principles of Political Economy and Taxation (Principios de Economía Política y Tributación, 1817), expone teorías basadas en sus estudios sobre la distribución de la riqueza a largo plazo.

Sostenía que el crecimiento de la población provocaría una escasez de tierras productivas.

Apoyó la teoría del comercio internacional, subrayando la importancia de la especialización internacional y la libre competencia.

Su teoría del valor trabajo, que influyó en el pensamiento de Karl Marx, afirma que los salarios dependen del precio de los alimentos, que a su vez dependen de los costes de producción, los cuales dependen de la cantidad de trabajo necesario para producir los alimentos.

En su doctrina se inspiraron Marx y Henry George y también se basaron muchas concepciones conservadoras.

Sus ideas monetarias, que tuvieron una influencia decisiva en Inglaterra, fueron el resultado de una lucha polémica contra la inflación -para evitar una exagerada expansión del crédito bancario-, y son un claro reflejo de la realidad. Durante los últimos cuatro años de su vida fue miembro del Parlamento británico.

Teoría del Valor y del Reparto

En su "Historia del Pensamiento Económico", Henri Denis expone en los siguientes términos el planteamiento de Ricardo sobre la distribución del ingreso nacional:

"Si hacemos abstracción de la renta agraria, el beneficio es la diferencia entre el precio de venta y el precio del costo.

Y a escala nacional, el precio de costo de la producción neta, es el importe de salarios.

Por consiguiente, para explicar los beneficios es preciso conocer:

1) Las leyes que determinan los salarios;

2) Las leyes que determinan los precios de venta de los productos." Al referirse a los precios de venta de los productos, Ricardo al igual que Smith, piensa en los precios de mercado que pueden ser muy variables y estar determinados por su escasez relativa.

Para Ricardo el precio "normal" o, si se prefiere, el valor de una mercancía, está determinada por la cantidad de trabajo que contiene. Por tanto, el valor de una mercancía aumenta cuando aumenta la cantidad de trabajo necesaria para su fabricación y disminuye en caso contrario.

En términos relativos, puede decirse que los valores de cambio relativos aumentan o disminuyen de acuerdo al mismo principio, inclusive si disminuye la cantidad de trabajo incorporada en todas las mercancías.

No escapa a Ricardo que esta es una aproximación general al problema del valor.

Tampoco que el trabajo necesario para la producción de una mercancía incluya el trabajo anterior en la fabricación de "herramientas, máquinas y edificios"; esto es de "trabajo muerto" en la terminología de Marx, en gran medida un ricardiano.

Tampoco dejó de lado Ricardo una preocupación que fuera planteada por el mismo Adam Smith: los beneficios del capital están incluidos en los precios de las mercancías.

Y ello en proporción al capital movilizado puesto que hay, teóricamente, una tendencia a la simetría de los beneficios obtenidos en diferentes actividades.

De la obra clásica, Principios de Economía Política y Tributación de David Ricardo, se puede obtener el texto completo en inglés, su idioma original, en:

http://socserv2.mcmaster.ca/~econ/ugcm/3ll3/ricardo/Principles.pdf

Segregación judía en David Ricardo

Una nota curiosa sobre aspectos personales de David Ricardo, relacionada con su ascendencia judía. Desde luego que los judíos, como nacionalidad y como raza, han dado grandes pensadores a la humanidad...y grandes destructores también.

La posición de lo justo y lo injusto, digamos parodiando o más bien evocando a Marx sobre la cuestión judía, no es un problema de nacionalidad o de raza, es un problema de clase social, si se está del lado de los explotadores o del lado de los explotados.

Al parecer a David Ricardo, le pasaron la cuenta no por estar al lado de los explotados, sino al lado...de su mujer.

La nota por demás curiosa y sujeta a verificación, la reproducimos porque puntualiza al mismo tiempo, elementos básicos de la teoría de David Ricardo:

Los extraños funerales de David Ricardo

Francisco Cabrillo

http://www.libertaddigital.com/php3/opi_desa.php3?cpn=15596

Casi todos estamos bastante seguros de que la muerte es un acontecimiento del que nadie puede escapar y de que, afortunadamente, sólo se pasa una vez por tan desagradable trance.

Pero hubo un economista cuyos parientes y amigos celebraron sus funerales en dos ocasiones. Se llamaba David Ricardo. ¿Murió Ricardo dos veces? No parece fácil que así sucediera. Pero las circunstancias le hicieron, en cierta forma, pasar por el poco grato expediente de unos funerales en vida.

David Ricardo (1772-1823) es la gran figura de la escuela inglesa de economía política.

Su libro más importante, los Principios de economía política y tributación, cuya primera edición se publicó el año 1817, es una de las obras básicas de la historia de las doctrinas económicas.

La estructura y la redacción misma de esta obra reflejan una mente con una capacidad analítica extraordinaria, capaz de extraer del mundo real unos principios básicos, de aplicación general, que constituyen el núcleo de su teoría económica.

Una de las razones por las que Ricardo escribía así es, sin duda, su propia trayectoria vital y su actividad profesional. No fue un erudito ni un profesor universitario, sino un financiero, que hizo una gran fortuna en la bolsa de Londres; y sólo leyó el gran libro de economía de la época, La riqueza de las naciones de Adam Smith, un poco por casualidad mientras se encontraba ocioso pasando una temporada en la ciudad balnearia de Bath el año 1799.

Su nombre refleja, evidentemente, que sus orígenes no eran británicos. Ricardo era un judío sefardí, con orígenes familiares en la península ibérica. Dados los malos vientos que para los hebreos soplaban en estas tierras bajo el gobierno de los Austrias (sic), sus antepasados se habían trasladado a Holanda, país desde el que, más adelante, marcharían a Inglaterra.

Nuestro personaje nació en Londres y, tras una estancia en Amsterdam, entró de la mano de su padre en el mundo de los negocios cuando sólo contaba catorce años.

A los veintiuno decidió dar un cambio a su vida y se casó con Priscilla Ann Wilkinson. El matrimonio no estuvo libre de problemas, sin embargo.

La novia no era judía, sino cuáquera y en una familia como la de Ricardo aquello significaba algo tan grave como la ruptura con la fe de sus mayores. Su decisión no sentó nada bien, por tanto, a sus parientes.

A pesar de que sus antepasados habían sufrido los efectos de la intolerancia, sus familiares no dudaron en mostrarse absolutamente intolerantes. O judío o muerto, parece que fue su veredicto.

Y como nuestro economista ya había tomado su decisión, optaron, simplemente, por darlo por muerto. Y como no era cosa de dejarlo sin el apoyo divino en la otra vida, se celebraron los correspondientes funerales y se leyeron en la sinagoga plegarias por el hermano fallecido.

No parece, sin embargo, que tan pintoresca actitud afectara demasiado a Ricardo.

Es cierto que hizo más difícil su situación en el mundo de los negocios, al cerrársele muchas puertas de financieros judíos.

Pero él demostró ser lo suficientemente hábil e inteligente como para abrir otras y triunfar plenamente en el mundo de los negocios.

Más tarde fue diputado en el Parlamento británico, aprovechando la oportunidad que le daba su escaño para defender sus ideas económicas, actividad que iría acompañada, además, de la publicación de una serie de trabajos sobre cuestiones económicas de actualidad que ejercerían una gran influencia en la Inglaterra de la época.

Años después, en 1823, se celebró su segundo funeral. Ricardo era aún un hombre joven, ya que tenía sólo 51 años; y su muerte fue tan repentina como inesperada.

Este nuevo funeral debió ser bastante diferente del primero, no sólo porque, en esta ocasión, había fallecido realmente, sino también porque ya se había convertido en un personaje ilustre. Pero su extraña relación con la intolerancia religiosa no acabaría con su muerte.

Un siglo más tarde, John M. Keynes, que siempre fue muy crítico con las ideas económicas de Ricardo, acuñó una de sus famosas frases para explicar la gran influencia que la teoría de nuestro economista había ejercido en Gran Bretaña: “Ricardo conquistó Inglaterra –escribió– de una forma tan absoluta como la Santa Inquisición había conquistado España”.

Sin dudar de su brillantez, creo que la frase no fue afortunada.

Para referencia nuestra:

Reproducido inicialmente el 13/05/2007 01:08, en otro blog.
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