21.6.07

Equivalencia Ricardiana

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David Ricardo

(*18 de abril de 1772 - †11 de septiembre de 1823)

http://es.wikipedia.org/wiki/David_Ricardo

Economista inglés, miembro de la corriente de pensamiento clásica, nacido y fallecido en Londres.

También fue un hombre de negocios y especulador exitoso, y amasó una considerable fortuna.

Nació en Londres, en una familia judía de origen holandés.

De formación científica deficiente, fue, como su padre, agente de bolsa.

La lectura de las obras de Adam Smith le impulsó, desde 1799, a dedicar gran parte de su tiempo al estudio de la economía.

Después de haber adquirido una gran fortuna en poco tiempo en la Banca de Londres, se convirtió en terrateniente.

En 1819 fue elegido miembro del Parlamento por Portarlington; retuvo el cargo hasta su muerte, aunque nunca visitó Irlanda.

Su retiro de los negocios le permitió dedicarse a trabajos intelectuales desde muy joven.

Su obra más importante, Principios de economía política y tributación, constituye la exposición más madura y precisa de la economía clásica; en el prefacio afirma que "el principal problema de la economía política es determinar las leyes que regulan la distribución".

Con ese fin desarrolló una teoría del valor y una teoría de la distribución.

Escribió también gran número de ensayos, cartas y notas que contienen aportaciones de importancia. Sin embargo, sus escritos resultan tan condensados y complejos que muchos lectores encuentran mejor expuestas sus ideas en los trabajos de J. B. Say, Malthus y McCulloch.

Este economista, cuya labor es particularmente importante por el lugar destacado en que colocó al problema del valor -especialmente al poner de manifiesto con claridad que los problemas de la distribución dependen de la teoría del valor-, falleció en Londres.

Ricardo fue el tercer de diecisiete hijos de una familia sefardí judía (de Portugal) que emigró de Holanda a Inglaterra antes de su nacimiento.

Cuando cumplió catorce años, Ricardo siguió los pasos de su padre al trabajar en el London Stock Exchange, donde aprendió lo básico sobre finanzas.

Este comienzo lo ayudó en su futuro éxito en el mercado de valores y bienes inmuebles.

Entre sus aportaciones destaca especialmente la teoría de la ventaja comparativa, que defiende las ventajas del comercio internacional y en esencia es una ampliación de la división del trabajo propuesta por Adam Smith.

También se la atribuye la ley de hierro de los salarios que afirma que el salario real de los trabajadores permanecerá cercano al nivel de subsistencia, aunque haya intentos de incrementarlos.

Además propuso la que actualmente se conoce como equivalencia ricardiana, una idea que sugiere que en algunas circunstancias la decisión de un gobierno de cómo financiarse (utilizar impuestos o emitir deuda) puede no tener efecto en la economía.

Irónicamente, aunque esta equivalencia lleva su nombre, Ricardo nunca estuvo totalmente convencido. Robert Barro hizo unas variaciones de la misma idea utilizando la teoría de las expectativas racionales.

La Teoría de la ventaja comparativa es un argumento a favor del libre comercio, formulada por David Ricardo.

Si el país A produce un bien a un menor costo que el país B, conviene a este último comprarlo que producirlo. Se dice entonces que el país A tiene una ventaja comparativa respecto al B.

Consecuentemente,los aranceles tienen un efecto negativo sobre la economía, ya que privan al consumidor de productos baratos, y a los que producen el bien más barato, de beneficios.

La teoría de David Ricardo constituye la escencia del argumento a favor del libre comercio. En la actualidad los supuestos de D. Ricardo han sido criticados fundamentalmete porque él consideraba los costos constantes, a cualquier nivel de producción y no tomó en cuenta los rendimientos decrecientes.

La ley del hierro de sueldos es el argumento según el cual los sueldos tienden "naturalmente" hacia un nivel mínimo, que corresponde a las necesidades mínimas de subsistencia de los trabajadores.

Cualquier incremento en los salarios sobre este nivel llevará a un incremento de la población, y entonces el aumento de la competencia por obtener un empleo hará que los salarios se reduzcan de nuevo a ese mínimo.

Título de un folleto publicado en 1817 por el economista clásico David Ricardo, fue adoptado luego por Karl Marx, e influyó en su temprana visión pesimista acerca de la posibilidad de que los trabajadores puedan beneficiarse del capitalismo.

Ludwig von Mises argumentó que si se adopta este razonamiento para demostrar que a largo plazo no es posible un incremento en el salario medio por encima del mínimo, debe asumirse también que tampoco una bajada de ese valor puede ocurrir.

La equivalencia ricardiana, o la proposición de equivalencia Barro-Ricardo, es una teoría económica que sugiere que el déficit fiscal no afecta a la demanda agregada de la economía. Fue propuesta por el economista inglés David Ricardo en el siglo XIX.

La argumentación en que se basa la teoría es la siguiente: el gobierno puede financiar su gasto mediante los impuestos cobrados a los contribuyentes actuales o mediante la emisión de deuda pública.

No obstante, si elige la segunda opción, tarde o temprano tendrá que pagar la deuda subiendo los impuestos por encima de lo que estos se ubicarían en el futuro si otra fuera la elección. La elección es entre pagar impuestos hoy o pagar impuestos mañana.

Supóngase, por ejemplo, que el gobierno decide financiar un gasto adicional a través de déficit, esto es, mediante cobrar impuestos mañana. Ricardo argumentaba que aunque los ciudadanos tienen más dinero hoy, ellos se darían cuenta que tendrían que pagar impuestos mayores en el futuro y, por lo tanto, ahorrarán un dinero adicional para poder pagar los impuestos futuros. Este mayor ahorro por parte de los consumidores compensaría exactamente el gasto adicional del gobierno, de modo tal que la demanda agregada permanecerá inmodificada.

Posteriormente, Robert Barro publicó un artículo intitulado "Are Government Bonds Net Wealth?" [Son riqueza neta los bonos del gobierno?] en el Journal of Political Economy (Vol. 82, No. 6. (Nov. - Dec., 1974), pp. 1095-1117).

Este modelo supone que las familias actúan como dinastías que viven hasta el infinito, debido al altruismo intergeneracional, que los mercados de capitales son perfectos (en el sentido de que todos pueden prestar y endeudarse a la misma tasa de interés) y que la senda de los gastos del gobierno está dada. En estas condiciones, si el gobierno financia los gastos mediante emisión de bonos de deuda, las familias dejarán donaciones a sus hijos los suficientemente grandes como para compensar los mayores impuestos que se necesitarán para pagar esos bonos.

Este artículo es una contribución importante a la Nueva Macroeconomía Clásica, construida en torno a la hipótesis de las expectativas racionales.

La teoría de la equivalencia ricardiana sugiere que los intentos del gobierno de influir sobre la demanda agregada mediante la política fiscal están condenados al fracaso.

Esta idea se opone frontalmente a la teoría keynesiana, que afirma que la política fiscal, debido a los efectos del multiplicador de la renta, será efectiva logrando que los incrementos de déficit público logren incrementos mayores en proporción de la demanda agregada.

La investigación empírica rechaza la equivalencia ricardiana en su forma pura, aunque algunos estudios han encontrado efectos ricardianos en el comportamiento del ahorro.

Para una revisión técnica de la literatura, véase M. Gabriella Briotti, “Economic Reactions to Public Finance Consolidation: a Survey of the Literature”, European Central Bank Occasional Paper No. 38, Oct. 2005.

Obtenido de

"http://es.wikipedia.org/wiki/Equivalencia_ricardiana"

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